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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 1545

—Hablaremos de eso cuando regresemos. ¿Cuál es la situación exacta ahora mismo?

El comandante miró fijamente a Haroldo.

Necesitaban evaluar el panorama antes de adentrarse en la montaña, no podían permitirse más pérdidas innecesarias.

—Hemos confirmado que el guía de la zona, Nahuel, es un espía que trabaja para Estrellonia. Él era el enlace directo con el laboratorio clandestino que operaba en la montaña.

—Descubrimos una cueva oculta. La han convertido en una instalación secreta para realizar experimentos con humanos.

—Están cultivando cantidades masivas de la Hierba del Ensueño, exactamente lo que Cristhian y el Departamento de Seguridad Especial vinieron a buscar.

—Y según la experta que nos acompaña, la señorita Ortiz, el verdadero objetivo de este laboratorio es extraer la toxina del fruto de la hierba para sintetizar un veneno neurológico a gran escala. Las consecuencias de esto podrían ser catastróficas.

Haroldo sabía perfectamente que no era momento de lamentarse por el pasado.

—Decidí regresar con los heridos para informar la situación, mientras Cristhian siguió el rastro de los investigadores y del líder de la base.

—Es muy probable que los fugitivos hayan dejado trampas en la ruta de escape. Temo por la vida de Cristhian y su equipo.

Aunque el comandante no conocía a la mayoría de las personas mencionadas, la urgencia en la voz de Haroldo era palpable.

—¿El laboratorio sigue intacto? ¿Lograron asegurar pruebas contundentes de los experimentos ilegales de Estrellonia?

Esa era la única forma de presionar al gobierno enemigo. Sin pruebas, todo se reduciría a un conflicto diplomático a puerta cerrada, y las atrocidades de Estrellonia jamás saldrían a la luz.

—Antes de escapar, activaron un protocolo de autodestrucción.

Haroldo recordó el infierno del que acababan de salir y añadió:

—Pero la señorita Ortiz se quedó atrás. Estaba intentando hackear el sistema principal para detener la cuenta regresiva.

—A estas alturas, no sé si lo logró o si la montaña ya se convirtió en su tumba.

El comandante abrió los ojos de par en par.

—¿De dónde sacaron a semejante genio?

¿Era alguien del Departamento de Seguridad Especial?

Hackear un sistema de encriptación militar de Estrellonia no era un juego de niños.

Haroldo se encogió de hombros, resignado.

—No tengo la menor idea. Llegó con el señor Sandoval, el presidente del Grupo Novaterra de Viento Claro.

—Supuestamente, su profesión principal es la medicina.

Nahuel llevaba años entrando y saliendo de esos bosques sin levantar la más mínima sospecha.

Si todo este tiempo había sido una rata infiltrada por el enemigo en el Monte Nebuloso, el daño que pudo haber causado era incalculable.

—Aún no conocemos los detalles, pero todo indica que ha sido su contacto encubierto desde el principio —respondió Haroldo, con un nudo en la garganta.

La traición le dolía en lo personal, porque creía tener una buena relación con Nahuel.

Ese hombre los había ayudado un sinfín de veces.

Cada vez que tenían que adentrarse en la cordillera para buscar exploradores perdidos, Nahuel era quien los guiaba.

El hecho de no haber detectado nada extraño en todo este tiempo lo hacía sentir como un completo inútil.

Como subcomandante, sentía que había fallado miserablemente.

Estaba al borde de una crisis de identidad.

Le aterraba pensar en cuántas ocasiones Nahuel los había usado para pasarles información a los del laboratorio.

Peor aún, siendo el guía más famoso de la región, solo Dios sabía a cuántos de esos "exploradores perdidos" había entregado como ratas de laboratorio.

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