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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 1341

Jimena no tuvo pelos en la lengua.

El rostro de Blanca Gallegos también se ensombreció.

Pero sabía que, hoy por hoy, la familia Gallegos seguía en la cuerda floja.

Si la familia Villegas retiraba su inversión en este momento, ¿podrían los Gallegos volver a levantarse?

El problema era que ese matrimonio de los Villegas no era presa fácil.

Si llegaban a divulgar que los Gallegos habían roto el compromiso, sería imposible volver a usar el matrimonio de su hijo como moneda de cambio.

En el futuro, la familia Gallegos perdería toda credibilidad en Villa Solana.

No solo Ramiro se quedaría sin prospectos de matrimonio, sino que la empresa de los Gallegos difícilmente encontraría socios.

Ella miró a su esposo.

Iván Gallegos era un hombre que sabía mantener la calma.

En lugar de discutir con Jimena, miró directamente al señor Villegas.

—Consuegro, lo que acordamos antes no va a cambiar en absoluto.

—Ese muchacho, Ramiro, solo vio que Delfina Ortiz daba lástima y por pura debilidad la dejó quedarse en el departamento.

—Pero ese departamento podemos recuperarlo de inmediato.

Iván mantenía mucho mejor la compostura que su esposa, y era bastante más implacable.

En su momento, los Gallegos y la familia Ortiz habían sido socios, y el compromiso matrimonial entre ambas familias venía de tiempo atrás.

Debido al escándalo de las hijas intercambiadas de la familia Ortiz, la candidata al compromiso ya había sido reemplazada una vez.

Que Ramiro le hubiera prestado el departamento a Delfina Ortiz se consideraba una especie de compensación por romper el compromiso.

El problema era que Ramiro no había cortado por lo sano con ella.

Y esa mujer, Delfina Ortiz, no dejaba de usar esa excusa para meterse en medio, lo que había terminado por hartar a Amanda Villegas.

Si él hubiera manejado bien las cosas, no estarían en esta situación.

Cabe destacar que, al principio, Amanda Villegas había estado de acuerdo en que Ramiro le cediera el departamento a Delfina.

Ahora, con una sola frase, Iván exigía la devolución del inmueble. Un golpe bajo y cruel para esa jovencita.

—Señora Jimena, no estoy jugando a dos bandos ni tengo escondida a ninguna amante.

—Cuando rompí el compromiso con Delfi, acordamos que ella viviría temporalmente en ese departamento.

—Su relación con la familia Ortiz está rota. Ahora está completamente sola y no puedo darle la espalda en su peor momento.

—Le aseguro que Delfi y yo no hemos cruzado ninguna línea.

Ramiro se sentía entre la espada y la pared.

Aunque todavía sentía algo por Delfina Ortiz, había aceptado las órdenes de su familia.

Además, Amanda Villegas ya le había dejado las cosas claras, no podía permitirse hacerle una mala jugada.

Pero, por otro lado, Delfina necesitaba ayuda, y él le había tendido una mano sin pensar en las consecuencias.

Fue la gente de su círculo social la que malinterpretó todo y esparció el rumor de que tenía un amorío secreto.

Todo eso había provocado el enojo de la familia Villegas.

—Si cruzaste la línea o no, no lo sabemos. Pero esa tal Delfina Ortiz, amparándose en ti, se la pasa buscándole problemas a nuestra Amanda.

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