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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 1450

Cecilia, por su parte, tomó aquellos ejemplares que le faltaban por estudiar y decidió que se los llevaría a casa. Sin embargo, apenas tenía los libros en sus brazos y ni siquiera se había sentado, cuando se topó de frente con Sabrina Hernández.

Al ver a Cecilia, Sabrina pareció soltar un suspiro de alivio.

Llevaba todo el día buscándola por el campus. Alguien le había mencionado que la había visto entrar a la biblioteca con su amiga, y corrió hasta ahí. Por fin la había encontrado.

Cecilia no sabía que Sabrina la estaba buscando con tanta insistencia, así que simplemente asintió con la cabeza a modo de saludo protocolario, lista para seguir su camino.

Pero Sabrina no la dejó ir.

—Cecilia, ¿tienes un momento? Necesito preguntarte algo.

Cecilia levantó una ceja, sorprendida. Rara vez Sabrina le hablaba con tanta cortesía. ¿Qué era lo que quería saber?

—Vamos afuera, aquí no podemos hablar —respondió Cecilia. Era mejor evitar que las regañaran por hacer ruido en la biblioteca. Le dejó sus libros a Martina, le susurró que la esperaba allí y salió con Sabrina a los pasillos del edificio.

—Dime, Sabrina, ¿qué necesitas? —preguntó Cecilia con auténtica curiosidad.

Sabrina siempre había tenido un aire de superioridad intocable. Aunque sus choques con Cecilia la habían bajado de su pedestal un poco, seguía manteniendo esa imagen de diosa inalcanzable frente al resto de la escuela.

—Quería preguntarte si, de casualidad, viste a Charlotte Dubois durante las vacaciones.

—Recuerdo que me comentó antes del Año Nuevo que iba de viaje a Villa Solana y que aprovecharía para ir a visitarte.

—Y yo cómo voy a saberlo. Apenas y nos conocíamos —respondió Cecilia encogiéndose de hombros—. Su única intención era que yo revisara a su mentor, pero yo no tenía la capacidad de curar su enfermedad. Tal vez decidieron volver a Estrellonia para buscar otras opciones. O, si lo piensas bien, quizá su verdadero propósito al venir a Mirasia siempre fue buscar ayuda médica, y usar el programa de intercambio solo fue la coartada perfecta para moverse con libertad.

Con eso, Cecilia le estaba lanzando una indirecta muy clara. Si Sabrina seguía haciendo preguntas sobre el paradero de Charlotte, corría el riesgo de que las autoridades de seguridad nacional le hicieran una visita.

—¿De verdad? —murmuró Sabrina, atragantándose con sus propias palabras.

De golpe, recordó cómo Charlotte siempre había intentado sacarle información sobre su abuelo Teodoro, preguntando de manera casual si el anciano tenía tiempo libre para atender a ciertos pacientes. Afortunadamente, como Sabrina no tenía el poder para comprometer la agenda de su abuelo, se había negado.

Ahora todas las piezas encajaban. Charlotte Dubois jamás quiso su amistad; solo se acercó a ella en un intento desesperado de conseguir un médico de élite para su mentor.

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