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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 523

Podría ir de viaje, pero el doctor Acosta estaba encima del proyecto y no quería dejarla ir por nada del mundo.

Si no fuera porque todavía era muy joven, seguramente la explotaría aún más.

Basta con ver a los médicos del laboratorio.

Todos traían unas ojeras tremendas, como si llevaran meses sin descansar.

—Ah, ¿por qué hasta agosto? —Sandra quería salir ahora mismo con Cecilia.

Estar con Cecilia le daba seguridad; ambas eran buenas para los golpes.

Y además, como no habían salido los resultados, podían divertirse sin preocupaciones.

Cuando salieran las calificaciones, la cosa cambiaría.

Si les iba bien, pues a festejar.

Pero si les iba mal, ¿con qué cara iban a andar de fiesta?

—Tengo cosas que hacer, ni siquiera estoy segura de tener tiempo en agosto —admitió Cecilia con sinceridad.

Sandra se desinfló:

—¿Qué cosa puede ser más importante que el viaje de graduación?

¡Qué decepción!

—Voy a ver si puedo hacerme un espacio.

Al ver la cara triste de Sandra, Cecilia se ablandó.

Esa chica no tenía muchos amigos en la escuela. Aunque era de carácter alegre, no le gustaba juntarse con otras niñas.

Principalmente porque se la pasaban hablando de maquillaje, ropa, uñas, artistas...

Cosas que a Sandra no le interesaban en absoluto.

Tenía un carácter un poco masculino y no encajaba con las chicas.

Pero tampoco era muy cercana a los chicos, porque se la pasaba peleando con ellos.

Los hombres preferían mantener su distancia con Sandra.

Fue hasta que se sentó con Cecilia que se hicieron muy unidas.

Dependía bastante de Cecilia.

—Tienes que checarlo bien. Quiero ir al oeste, o a la selva, y si no se puede, pues nos vamos al sur.

Sandra quería ir a todos lados.

—¡Llévenme, llévenme!

Quintín agregó:

—¡Entonces yo seré su guarura, iré para protegerlas!

—Gracias, pero con esa finta que tienes, te tiro de un golpe. ¿Cómo vas a protegernos? —Sandra miró a Quintín con desprecio.

—¿Cómo que no? Si ustedes tres viajan solas, es muy fácil que las molesten. Si voy yo, seguro se la piensan dos veces.

—Al final del día soy hombre, aunque sea de bulto, sirvo más que ustedes tres solas —Quintín se golpeó el pecho, sacando unos pectorales inexistentes.

Sandra soltó un bufido y lo ignoró.

Cecilia pensó que Quintín tenía razón.

—Que vaya Quintín sí impone algo de respeto. Pero bueno, si pasa algo, tampoco te hagas el héroe.

—¡Entonces está decidido! —Quintín estaba feliz.

Se sentía aceptado.

Cecilia añadió:

—...No cantes victoria, todavía no sé si voy a ir.

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