—Mamá, fue Héctor quien se ofreció a llevarme.
Delfina no lo entendía; solo quería ir de viaje con Héctor y no esperaba esa reacción de su madre.
—Te prometo que no voy a interferir en su trabajo —añadió para evitar que Ivana siguiera regañándola.
Pero Ivana seguía inconforme:
—¿Por qué no mejor te llevo yo de viaje y dejamos que Héctor trabaje tranquilo? ¿A dónde quieres ir?
Ivana enumeró varios países cercanos:
—Para vacaciones lo mejor es la playa. Nunca has visto el mar, ¿verdad? Mamá te llevará a dar una vuelta.
Aprovechar la oportunidad para estrechar lazos con su hija y alejarla de Perla era muy necesario.
—Ya quedé con Héctor, y Ramiro también va a ir. —Debido al asunto de su madrina, Delfina se sentía incapaz de enfrentar a su madre. Tenía miedo de que la obligara a elegir un bando.
—¿Ramiro también va? —Al escuchar que Ramiro iría, Ivana ya no quiso impedirlo.
Aunque su hija era la prometida de Ramiro, Ivana sabía perfectamente que Delfina no era tan astuta ni tan bonita como Cecilia. Para atrapar el corazón de Ramiro, era crucial cultivar la relación. No quería que su hija se casara y luego no pudiera retener a su marido, o que Ramiro terminara engañándola como Arturo. Ella ya había sufrido eso y no deseaba que su hija pasara por lo mismo.
—Mamá, claro que odio a quien nos cambió, pero Perla es mi madrina y me cuidó muchos años…
La vacilación de Delfina hizo que el corazón de Ivana se hundiera con decepción. Esta hija, prácticamente, había sido criada para Perla. Perla era la causante de todas sus desgracias y de su infancia miserable, pero para Delfina, ella seguía siendo una benefactora.
Esta niña no tenía remedio.
—¿Crees que por haberte cuidado unos años puede compensar el error que cometió? No solo te mandó al pueblo a sufrir, ¡sino que nos separó a madre e hija! Crie a la hija de otra como si fuera mi tesoro, mientras mi propia hija era criada por una extraña pasando penurias. ¡Cada vez que pienso en eso, siento que me arrancan el corazón!
—Delfi, no te obligo a elegir entre ella y yo, pero espero que lo pienses bien. Su comportamiento no es diferente al de una secuestradora. ¿Acaso la gente es tolerante con los robachicos? Si todos fueran indulgentes con ellos, ¿cuántos niños robados habría en el mundo?

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