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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 667

En un principio, Irene ni siquiera había contemplado a la hija de la otra rama de los Ortiz, pues también tenía sus referencias sobre ella.

Sabía que la chamaca estaba insoportablemente consentida por Thiago y Wilma, y que en la escuela solo se la pasaba calentando la banca.

¿Resultaba que había salido bien en el examen? ¿Acaso detrás de tanta holgazanería se escondía una mente brillante?

—¿Estás segura de que esa muchacha accedería a una cita a ciegas?

»Tenía entendido que esa sobrina tuya es bastante caprichosa.

Irene no quería volver a pasar por el trago amargo del rechazo; no quería sentir que su hijo era un apestado.

Aunque la dura realidad fuera que nadie lo quería. Pero como toda madre, sentía que su retoño merecía a una princesa, y no soportaba la idea de que lo menospreciaran.

—Por más consentida que esté, no deja de ser parte de la familia —aseguró Ivana.

»En estos momentos la empresa está pasando por una racha difícil, y todos debemos aportar nuestro granito de arena.

»Estoy convencida de que Thiago y Wilma piensan de la misma manera.

Eso era, a todas luces, un cuento que Ivana se inventaba solita.

Olvídate de Thiago; a Wilma jamás se le pasaría por la cabeza entregar a su hija a los lobos.

Pero en ese momento, Irene pecaba de inocente y se tragó el cuento de que la familia Ortiz era un frente unido.

—Déjame consultarlo con mi hijo, y tú velo platicando con el resto de la familia —respondió Irene sin comprometerse.

No iba a ceder a la primera ni le iba a dar a Ivana el lujo de pensar que la tenía ganada.

A fin de cuentas, Ivana ya la había dejado plantada con la primera candidata.

Si decía que sí enseguida, parecería que estaba rogando. ¡Eran los Ortiz quienes necesitaban el maldito préstamo de su esposo! No iba a permitir que se voltearan los papeles.

—Por supuesto.

Ivana sabía que no podía exigirle un «sí» inmediato.

En cuanto se despidió de Irene, Ivana se apresuró a llamar a Arturo.

Él le contestó con voz fastidiada. Sin embargo, en el instante en que ella mencionó que se trataba de la esposa de Erik, la actitud de su marido cambió drásticamente y escuchó con paciencia.

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