Entrar Via

Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 704

Las hierbas eran para uso de su propia botica, y Abel le pagaba a Pol un sueldo mensual.

Por supuesto, además de ese dinero, también recibía una parte de las ganancias de la clínica.

Al fin y al cabo, la clínica siempre había pertenecido a la familia Calvo.

Sin embargo, como solo estaban en un pueblo pequeño, las ganancias no eran tantas.

A Abel no le importaba.

Tras el fallecimiento de su esposa, había perdido el interés por lo material. Como Pol además se encargaba de prepararle las tres comidas al día, apenas tenía en qué gastar.

Claro, su hijo necesitaba dinero, y él tenía unos ahorros guardados específicamente para cuando se casara, dinero que nunca había tocado.

—Y esta vez… —Pol iba a preguntarle a Fabio qué mosca le había picado para volver, cuando vio a la muchacha que venía detrás de él.

Abrió los ojos de par en par, sorprendido, y luego soltó una carcajada:

—¡Muchacho cabrón! ¿Por qué no me avisaste que traerías a tu novia?

—Pásale, mija, siéntate.

Pol trató a Cecilia con mucha amabilidad.

Cecilia se quedó sin palabras por un segundo antes de aclarar:

—Creo que hubo una confusión, señor.

Fabio se apresuró a explicar:

—Señor, no es mi novia. Apenas se graduó de la preparatoria, todavía está muy chica.

—¡Híjole, muchacho! ¿Pues qué te digo? —Pol ignoró olímpicamente la parte de «no es mi novia».

Al escuchar que la pobre acababa de salir de la prepa, sintió de inmediato la culpa ajena, como si Fabio hubiera engañado a una niña.

—Mira, muchacha, este chamaco nuestro es muy terco. Sé que estás jovencita y seguro tus papás no van a estar de acuerdo con que anden.

—Pero si el muy cabrón se atreve a hacerte una jalada, nosotros mismos le rompemos las piernas por ti.

—Fabio estará un poco más grande, pero es muy buena persona.

—Puras mentiras dices, cabrón. Hace un momento dijiste que apenas había salido de la prepa.

—¿Y ahorita me sales con que estudia medicina tradicional? ¿A poco ya está en la universidad? —lo cuestionó—. Fabio, la neta, ¿estás metido en broncas allá afuera?

Fabio se dio una palmada en la frente, completamente desesperado al ver lo mal que pensaban de él.

Fue Cecilia quien tuvo que intervenir para sacarlo del apuro:

—Señor, la cosa está así. Yo estudio medicina tradicional desde que era niña, así que se podría decir que somos casi colegas.

—Es cierto que apenas acabo de hacer el examen de admisión, pero ya estoy participando en un proyecto de investigación en el hospital del doctor Calvo...

A Cecilia le tomó un rato, pero finalmente logró explicarle cómo estaba el asunto.

Pol la miró con cierta incredulidad:

—¿A poco de verdad estudias medicina tradicional desde niña?

Cecilia asintió. No estaba echando mentiras.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cecilia: De rechazada a soberana