De hecho, la polémica generó mucha más atención que la propia familia Calvo.
Matías intentó copiarles a algunos influencers y empezó a hacer transmisiones en vivo, pero apenas prendió la cámara con su cuenta, los fans de Valentina se le fueron a la yugular con insultos.
Los únicos que lo apoyaban eran la misma bola de machistas aprovechados sin valores morales. ¿Qué poder adquisitivo iban a tener?
Seguramente el poco dinero que le donaban en la transmisión se lo habían sacado a sus propios padres o hermanas.
¿Cuánto podía ser?
Al ver que no tenía mucha audiencia, a Matías ni siquiera le salían las palabras para tratar de ganarse al público.
Al final, decidió mejor hacer transmisiones jugando videojuegos, pues creía que era bastante bueno en eso.
A través de internet, se hizo de una bola de amigos igual de mediocres que él.
Que si pidiéndole comida a uno, que si comprándole un café al otro, el poco dinero que ganaba en sus streams se le iba como agua.
Pero como todos le inflaban el ego, Matías se sentía soñado y gastaba aún más para comprar su amistad.
A ese paso, estaba difícil saber si de verdad ganaba dinero o solo lo tiraba a la basura.
Sea como fuera, por el momento, esos tres miembros de la familia Calvo ya no hacían tanto ruido en internet.
Tras ponerlos en su lugar, Tatiana por fin tuvo tiempo para enfocarse en lo importante.
Valentina había despertado y ya la habían pasado de terapia intensiva a una habitación normal.
Cuando recobró el conocimiento, todavía no sabía el teatrito que habían armado sus padres.
—Tatiana, perdóname por meterte en tantos problemas —dijo Valentina con una sonrisa débil.
La verdad es que llegó a pensar que moriría. En el instante en que cayó desde las alturas tras romperse el arnés, de lo único que se arrepintió fue de no haber dejado listo su testamento.
Debió haber estipulado que todo su dinero fuera donado para no dejarle ni un solo centavo a sus padres machistas ni al chupasangre de su hermano.
—Ay, por favor, no digas tonterías. Soy tu mánager; estamos en el mismo barco.
—Qué bueno que despertaste. Me moría de miedo de que te pasara algo grave y que tus padres... —Tatiana casi suelta la lengua de más.

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