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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 777

—Si de verdad le pasara algo, el resto de su vida dependería de su hermano. Mi muchacho es un buen niño, muy bien portado, seguro se haría cargo de mantener a su hermana para siempre.

—¡Solo le pedimos a Tatiana Ortega que nos deje cuidar a nuestra niña!

Los padres de la familia Calvo hasta empujaron a su hijo frente a las cámaras.

Matías, creyéndose muy guapo, se acomodó el cabello y habló:

—Hola a todos, soy Matías, el hermano de Valentina.

—Mi hermana y yo nos llevamos súper bien. Nunca he pensado en vivir a expensas de ella; Valentina siempre me ha consentido desde niño. Yo...

—¡En lugar de depender de ella, quiero salir adelante por mis propios méritos! Quiero trabajar duro para ganar dinero y ser yo quien apoye a Valentina en el futuro.

Matías sentía que había hablado con mucha sinceridad.

Tanto, que se emocionó de más y soltó algo de su propia cosecha:

—Si fuera yo el que estuviera en el medio artístico, también con gusto le daría todo mi dinero a Valentina para que se lo gastara.

Ese comentario hizo que los fans de Valentina dudaran de inmediato de sus intenciones.

—¡No manches, se pasa! ¿A poco no está clarísimo que quiere aprovechar la fama de su hermana para hacerse actor? ¿Neta cree que está guapo?

—Oigan, no. Valentina es actriz porque de verdad tiene talento y es guapísima. ¿Con qué cara cree ese peliteñido que puede hacer lo mismo?

—¿Tan bajo han caído los estándares en la televisión? ¿Cualquiera puede entrar nada más porque sí?

—¿Quién le dio esa seguridad de que cualquier bueno para nada puede sobrevivir en este ambiente?

Después de presenciar el circo en el hospital, los fans ya detestaban por completo a esa familia.

Nunca imaginaron que la pareja usaría su momento de aclaración para exhibir al hijo y dar pena ajena.

Nadie sabía de dónde sacaba tanta seguridad ese mequetrefe para creer que podía ser figura pública.

A los fans les daba asco tan solo de escucharlo.

Ser el único hijo varón no tenía nada de malo, ¡pero ser un vividor que usaba a sus hermanas como cajero automático era un pecado imperdonable!

Hubo hombres que compartieron sus anécdotas: contaron cómo sus padres les lavaban el cerebro a sus hermanas mayores, diciéndoles que de grandes tendrían que darles dinero para que ellos pudieran casarse o comprar casa.

Pero que ellos jamás permitirían algo así.

Deseaban que sus padres entraran en razón y dejaran a sus hermanas vivir su propia vida.

Esos hombres demostraban tener sentido común, pero claro, también había de esos infelices que creían que era una obligación que sus hermanas los mantuvieran.

Con el descarado argumento de: «¡Somos familia! Si mis papás no tienen dinero, ¿qué no deberían ayudar mis hermanas?».

Se sentían con todo el derecho y hasta se pusieron a pelear furiosos en redes sociales, tachando a las mujeres de todo y escupiendo comentarios misóginos.

El debate en internet escaló al punto de discutir si era justo exigirles a las hijas que financiaran los caprichos o las bodas de los hermanos varones.

El tema se desvió muchísimo de la situación original.

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