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—¿Por qué pensarías que entré al mundo de la farándula, Julia?
Cecilia estaba bastante desconcertada.
Por donde la vieran, ella no tenía pinta de actriz ni mucho menos.
A Cecilia no le llamaba la atención el ambiente del espectáculo y jamás se le había ocurrido meterse en eso.
Si lo hubiera querido, la fama que ganó tras ser campeona en la IMO le habría servido de boleto directo.
En aquella época se había vuelto tendencia en redes, y muchos agentes la habían buscado, pero los bateó a todos sin dudarlo.
Incluso cuando salieron los resultados del examen de admisión y quedó en el primer lugar de la región, volvió a ser el centro de atención.
No solo agencias de actores, sino también empresas de influencers intentaron contactarla.
Pero a Cecilia no le movió el tapete ninguna de las ofertas.
—Es que como te vieron platicando con Jenny, algunos empezaron a decir que ibas a ser la nueva imagen de SUNNY.
Aclaró Julia.
Cecilia se quedó de piedra por un segundo.
—Eso fue un malentendido.
Lo de ser la cara de SUNNY sí se lo había llegado a proponer Jenny en su momento.
Pero Cecilia le había dicho que no.
Estaba dispuesta a usar sus vestidos en eventos para darles promoción, pero prefería dejarle el puesto de modelo a alguien que se dedicara a eso.
—Jenny y yo somos amigas de la familia, no tiene nada que ver con campañas de publicidad.
Julia alzó una ceja y miró fijamente a Wendy.
—¿Ya oíste? Cecilia dice que no es artista ni la modelo de SUNNY.
Wendy bufó con actitud despectiva.
—Mejor para ella. No me haría nada de gracia que SUNNY contratara a una actriz de Mirasia para representarlos.
Cecilia captó el mensaje al vuelo: el «algunos» que había mencionado Julia era claramente la chica rubia que tenía enfrente.
—Pues lamento decepcionarla, señorita, pero es casi un hecho que la próxima modelo de SUNNY va a ser una actriz de Mirasia.

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