Wendy claramente no estaba dispuesta a rendirse, e hizo un puchero.
—¿Y quién nos asegura que esta chava de Mirasia no está inventando todo?
—¡A lo mejor ustedes dos están de acuerdo para engañarme!
Sí, tenía que ser eso.
¡No iba a caer en la trampa de Julia!
¿Qué no esa escuincla se la pasaba persiguiendo a Jack a todas partes?
¿Desde cuándo tenía cerebro para planear cosas?
—¿Cuál engañarte ni qué nada? Si te mueres por un vestido exclusivo de SUNNY, pues admítelo y ya. —Julia ya no quería gastar saliva con Wendy.
Se notaba a leguas que, por mucho que Wendy hablara de boicotear a SUNNY, en el fondo seguía deseando su ropa.
Y tenía sentido. Con el baile de gala acercándose, no era de extrañarse que Wendy quisiera ser el centro de atención usando un vestido de esa marca.
De hecho, ese era exactamente el mismo plan de Julia.
La única diferencia era que Wendy quería un montón de miradas masculinas sobre ella, mientras que Julia solo tenía ojos para uno solo.
Al ver que el pleito se encendía otra vez, Cecilia aprovechó para alejarse discretamente.
Al fin y al cabo, ni siquiera las conocía bien.
—¡Ceci!
A Daniela también le encantaba la moda de SUNNY, y no se esperaba toparse con Cecilia en el evento.
Se habían cruzado un par de veces antes y siempre habían platicado a gusto.
Daniela se puso muy feliz al verla.
Cecilia sonrió y la saludó de vuelta:
—Hola, Daniela. Qué sorpresa verte por aquí.
Daniela asintió con entusiasmo.
—Es que me encantan los diseños de SUNNY. Ya desde que solo vendían en el extranjero solía comprar su ropa.
Desde que SUNNY había abierto su primera tienda en Mirasia, justo en el Centro Comercial El Dorado, Daniela iba a cada rato a dar la vuelta.
A ella le gustaba un estilo más clásico, y cada colección de SUNNY traía prendas que encajaban perfecto con sus gustos.
En su círculo social, a la mayoría de sus amigas también les gustaba el estilo tradicional, así que no se cansaban de echarle flores a la marca.
Jenny subió personalmente a sacar los nombres.
Resultó que dos de las ganadoras eran conocidas de Cecilia.
Una de ellas fue Daniela, y la otra, Julia.
El último pase se lo llevó una actriz famosa.
Las tres fueron a registrar su invitación, desbordando de alegría.
Julia no podía creer su suerte, y Daniela también tenía cara de no creérselo.
La actriz famosa solo había ido al evento para figurar y ganar visibilidad, esperando quizá conseguir un contrato como imagen de SUNNY.
¿Quién se iba a imaginar que acabaría ganando algo así?
Soltó un grito de emoción ahí mismo, asegurándose de que todos se enteraran de que había ganado; sin duda, logró lo que se proponía.
Con tantos fotógrafos en el evento, su reacción eufórica quedó plasmada a la perfección en las cámaras.
La presentación de SUNNY cerró con broche de oro; bastaba con leer las noticias del día siguiente para ver cómo las damas de la alta sociedad seguían buscando la ropa de la marca como locas.
Cuando los nuevos diseños salieran oficialmente a la venta, lo más seguro era que provocarían una verdadera avalancha de compras.

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