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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 846

—En realidad, ella solo es una mujer manipuladora. Salir con ella fue un malentendido, me tendió una trampa, ¿de acuerdo?

—¡La que me gusta es su hermana gemela, Fabiana Medina!

Enzo casi lo gritó a los cuatro vientos.

Máximo se quedó pasmado y Cecilia también se sorprendió un poco.

¿Acaso estaba presenciando un chisme de los buenos?

Su primo, que siempre andaba de flojo, resultaba que tenía a alguien en su corazón.

¡Él era el único hombre de la familia Ortega que no llevaba una vida de santo!

Gustarle la hermana pero andar con la otra, ¿qué clase de trama de telenovela era esa?

—¿Qué? ¿Adriana tiene una hermana?

Máximo nunca había sabido de eso, Adriana jamás se lo había comentado.

Esta hermana que aparecía de la nada lo hizo sentir muy molesto, como si le hubieran visto la cara de tonto.

Enzo sabía cosas que él ignoraba por completo, ¿lo estaban tomando por idiota?

—Exacto. A la que conocí no fue a Adriana, sino a su hermana, Fabiana.

—Adriana y Fabiana tienen personalidades completamente opuestas.

Para poder descubrir el paradero de Fabiana, Enzo había aceptado salir con Adriana.

Para los de afuera, eso parecía la prueba de que los dos amigos se habían peleado por una mujer.

—¿Y entonces por qué andabas de servicial con Adriana antes? —preguntó Máximo, medio dudoso.

Si de verdad existía una hermana gemela, no tenía sentido que él no lo supiera, y todos habían visto a Enzo hablarle a Adriana por iniciativa propia.

—¿Y tú crees que esa era Adriana?

Enzo miró a Máximo con una media sonrisa.

—¿Sabías que las dos hermanas se cambiaban de identidad? Cuando tocaba examen, la que venía a la escuela era Fabiana, no la cabeza hueca de Adriana.

A Adriana no le gustaba estudiar, pero le encantaba cantar, bailar y era muy labiosa, lo que le ganaba el cariño de sus papás.

Quién sabe qué tácticas usó para convencer a Fabiana de hacerle los exámenes, pero una mujer tan tramposa era sin duda una vergüenza para la escuela.

Si la escuela se enteraba, Adriana sería expulsada y quedaría marcada de por vida.

Adriana, que de por sí tenía calificaciones mediocres y le había perdido el gusto al estudio desde que su hermana la cubría, ¿cómo iba a conseguir otra preparatoria para repetir año y entrar a la universidad por mérito propio?

Solo le quedaba una opción: huir de Enzo y marcharse al extranjero.

Así que estudiar fuera del país no era más que una excusa para tapar su escándalo.

—¿Cómo es posible? —Máximo no podía creer la verdad que le contaba Enzo.

Ambas eran sus hijas, ¿cómo la familia Medina podía hacer unas diferencias tan marcadas entre ellas?

Todo se debía a que Adriana sabía fingir muy bien, y como Fabiana tenía mejor salud, los papás pensaban que la mayor le había robado los nutrientes a su hermanita en el vientre.

Eso hizo que Fabiana fuera rechazada desde que nació, mientras que la menor creció siendo la consentida y mimada por sus padres.

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