Y claro, no se olvidó de mencionar que el muy machista despreciaba a las mujeres y andaba ardido por haber perdido contra su amiga, lo que provocó esta revancha. Detalló que, esta vez, era una chica misteriosa, que había salido en su defensa, la que competiría contra él. La chava ponía un millón de pesos sobre la mesa a cambio de una miserable disculpa.
La verdad era que todas sabían que la disculpa salía sobrando. Si el tipo perdía, su reputación se iba a ir al caño en ese ambiente. Si pensaba seguir haciendo dinero corriendo motos, ya podía irse olvidando del asunto; no le darían ni las gracias.
Para su desgracia, él no estaba pensando tan a futuro. Para cuando se diera cuenta de las consecuencias, ya no habría marcha atrás.
Y para colmo, ¿acaso Enzo era alguien que se quedara de brazos cruzados? Si se atrevía a meterse con Cecilia, ¿pensaba que Enzo no le iba a jugar sucio? Aun si lograba ganar, su futuro en las motos estaba más que sentenciado.
Un perdedor ardido, misógino y asqueroso no merecía que nadie lo viera. Enzo no iba a arruinarle la vida atacando el negocio de sus padres, pero sí se encargaría de cerrarle todas las puertas en el mundo del motociclismo, donde tanto presumía ser el mejor.
—Amigas, esta chica está defendiendo a Ximena, tenemos que apoyarla con todo... —Fiona no paraba de parlotear.
Se le había borrado de la mente por completo la llamada que había hecho un rato antes. Alba, su prima, ya había rastreado su ubicación y venía hecha la mocha con su prometido para alcanzarlas.
Al tipo le urgía arrancarle el celular y apagarle el directo. La mujer esa tenía la lengua envenenada, ¿qué clase de monstruo lo estaba haciendo parecer? Sin embargo, tampoco se achicó por eso; en su cabeza, puras calumnias sin sentido.
Mientras que los corredores estaban de lo más relajados, los espectadores se comían las uñas de los nervios. El encargado de la pista dio el aviso. En cuanto sonó el disparo, ambas motos salieron quemando llanta.
Ximena se acercó a Enzo, que también se veía ansioso, y le susurró:
—Joven Ortega, ¿qué tan buena es su novia manejando?

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