—Va, si pierdo, me disculpo en vivo.
El del corte de tazón acababa de encontrar una forma de hacer negocio. Podía iniciar un directo en ese preciso instante. Con las donaciones de sus seguidores, se llevaría un buen billete.
—¿Les molesta si prendo el en vivo ahorita? —preguntó con actitud sobrada.
Fiona miró a Cecilia y le contestó:
—Eso tienes que preguntárselo a ella. Solo si está de acuerdo puedes hacerlo.
Cecilia no supo qué responder a eso. Su intención era mantener un perfil bajo, pero el tipo del corte de tazón estaba desesperado por hacer el ridículo. Al fin y al cabo, llevaría puesto el casco; dudaba mucho que alguien lograra reconocerla.
Así que asintió y dijo:
—Órale, dale.
Apenas aceptó, los ojos de Fiona se iluminaron.
—¿No les importa si yo también prendo uno?
Fiona venía de una familia con dinero; llevaba una vida bastante cómoda y sus padres no le exigían mucho. Desde antes de graduarse de la universidad, le encantaba grabar vlogs de su rutina. Para cuando terminó la carrera, ya era una creadora de contenido bastante conocida en Clipa.
Se la pasaba subiendo su día a día, editando videos y, de vez en cuando, haciendo transmisiones. Su contenido trataba de salir, comer y divertirse.
Como era bonita y bastante carismática, tenía muchos seguidores. Y a diferencia de otras creadoras que solo atraían a público masculino, sus seguidores eran, en su mayoría, mujeres.
Sabía perfecto qué les gustaba a las chavas, jamás buscaba agradarle a los hombres y hacía lo que le daba la gana, lo que le había hecho ganar bastante simpatía.
Si esa chica lograba ganarle al tipejo ese, iba a ser un directo épico. Seguro a un montón de sus seguidoras les encantaría ver cómo le cerraban la boca al presumido ese.
Todo el trayecto de regreso transcurrió por zonas deshabitadas, pero todos respetaron las normas de tránsito sin exceder los límites de velocidad.
Cuando regresaron a Monte Radiante, casi todos los amantes del motociclismo ya se habían retirado. Era el momento ideal para la carrera, pues no habría tanta gente husmeando.
En cuanto a los directos, con el casco puesto, nadie la iba a reconocer.
A Cecilia, el chico del corte de tazón le tenía sin cuidado, y él tampoco la consideraba una rival digna. Ambos estaban de lo más relajados.
El chico fue el primero en prender su transmisión. En cuanto sus seguidores se conectaron, les echó todo el cuento. ¡Iba a correr contra una belleza por una apuesta millonaria!
Ni por error mencionó la parte donde tendría que pedir disculpas si perdía; según él, el triunfo lo tenía asegurado.
Fiona no pensaba darle el gusto, así que prendió su propia cámara y, enfocándolo de fondo, procedió a contarles a todos cómo había estado el chisme.

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