Conociendo la personalidad de Ximena, era obvio que no le gustaba molestar a los demás.
Fiona apenas iba a intentar convencerla, cuando para su sorpresa, Ximena aceptó sin pensarlo dos veces.
—Muchas gracias a ti y a Enzo —agradeció Fiona, siempre amable.
—Yo me llamo Cecilia —se presentó la chica por iniciativa propia.
Ximena y Fiona se apresuraron a presentarse también.
Las tres chicas entraron en confianza rápidamente.
Aún no se iban, cuando de pronto un Audi negro subió a toda velocidad por el cerro.
El coche frenó de golpe, la puerta se abrió y bajó una mujer espectacular y con actitud arrasadora.
—¡Fiona! ¿Estás bien?
—¿Quién fue el idiota que te cerró el paso?
Con ese tono tan escandaloso y esa voz, Cecilia la reconoció de inmediato.
—¡Alba!
Alba Lara la miró sorprendida.
—¡Ceci! ¿Qué haces tú por aquí?
—Prima, ¿se conocen? —Fiona no podía creer que los refuerzos que había traído conocieran a la chica que las había salvado en la calle.
—Pues claro, ella también es mi prima.
Alba le presentó a Fiona a Cecilia con una gran sonrisa, explicándole que era su prima.
Y al enterarse de que habían sido Cecilia y su primo quienes salvaron a Fiona, Alba se puso todavía más efusiva.
—Ceci, menos mal que estabas aquí, si no... —La mirada de Alba se detuvo en el del corte de hongo, que aún no había tenido la oportunidad de huir.
—¡Le arranco la cabeza!
Alba lanzó la amenaza sin titubear.
Justo en ese momento, Fabián Carrasco salió del lado del conductor.
—¿Qué pasó?
Tenía una complexión alta y firme. Como había salido a las prisas, ni siquiera se había cambiado de ropa.
Con ese uniforme puesto, hablaba con muchísima autoridad.
El del corte de hongo vio eso y supo de inmediato que se había topado con pared.
Deseaba poder encoger la cabeza hasta esconderla dentro de su cuerpo, fingiendo que no existía.
Fiona conocía a Fabián y sabía perfectamente que era el novio de Alba.
—Fabián, la cosa estuvo así... —empezó Fiona, contándole todo de nuevo a toda velocidad.
—¿Perdieron y todavía se atreven a buscar pleito? —La mirada de Fabián siguió el dedo de Fiona hasta fijarse en el sujeto del corte de hongo.
El tipo se encogió instintivamente.

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