Si esa chica tenía intenciones de vengarse, él ya no podría volver a dar la cara en ese ambiente.
Por eso, el del corte de hongo agachó la cabeza rapidísimo.
¿Para qué le servía el orgullo? No le quedaba ni un solo gramo.
Le hizo una seña con los ojos a su compa que le sostenía el celular para el en vivo, indicándole que cortara la transmisión de inmediato.
Pero quién sabe si el compa no vio el disimulado gesto o si de plano no entendió, el caso es que el en vivo nunca se apagó.
Por el contrario, su amigo hasta le hizo un acercamiento a la cámara.
Con eso, todos los que estaban viendo el en vivo terminaron mirando cómo el tipo del corte de hongo se humillaba.
—Perdón, hace rato la regué. No debí ponerme de machista.
¿Con una simple frase bastaba?
Cecilia no estaba satisfecha y se le quedó viendo al del corte de hongo en absoluto silencio.
Y vaya que la chica tenía una presencia bastante intimidante.
El del corte de hongo se armó de valor y se dio una fuerte cachetada.
—Tampoco debí arderte porque esta señorita nos ganó y mucho menos traer gente para acorralarla.
—Miren nomás qué bocón soy, todo fue un malentendido. La verdad no quería causarles problemas, solo buscaba hacer amistades.
—Nunca había conocido a una... eh, a una motociclista tan fregona.
—De ahora en adelante, si esta señorita aparece en algún lugar, yo me voy por otro lado. ¡Hasta puedo ser su chalán si quiere!
Esto último lo agregó de improviso.
El tipo tenía cierto nivel de sinvergüenza que lo respaldaba.
Si Ximena aceptaba, lo peor que podría pasar era mantener un perfil bajo y alabarla durante un tiempo.
Cuando la gente se olvidara del asunto, él podría volver a las andadas como si nada.
Mientras Ximena estuviera de acuerdo, seguro que Enzo tampoco se portaría tan duro con él, ¿no?
Lástima que Ximena ni siquiera le siguió el juego; no se sabía si lo despreciaba por completo o si de plano no había entendido lo que dijo.
Ella simplemente se quedó viéndolo en silencio.
Los que sí captaron la intención fueron los seguidores en la transmisión de Fiona.
El del corte de hongo quiso rogarle al encargado que abogara por él, pero ¿cómo iba el encargado a atreverse a ofender a la familia Ortega?
La culpa era toda del tipo del corte de hongo: no sabía perder y tampoco tenía talento.
¿Todo porque se había ardido al ver que ganaron quinientos mil pesos?
El encargado negó con la cabeza en sus adentros; una persona así estaba condenada a fracasar en ese ambiente.
Se ganaba enemigos con demasiada facilidad.
Al ver que el encargado ni siquiera le dirigía la mirada, el del corte de hongo se desanimó por completo.
Como ya no había nada más que hacer ahí, Cecilia sugirió que ya era hora de volver a casa.
Además, se ofreció a llevar a Fiona y a Ximena primero.
—Mínimo váyanse con nosotros de regreso a la ciudad —comentó Cecilia, temiendo que el del corte de hongo hiciera alguna estupidez por desesperación.
Aunque el encargado ya había insinuado que reportaría las acciones del tipo en todo su círculo, ¿quién garantizaba que no regresaría con ganas de venganza?
Había gente que, aunque se arrodillara pidiendo perdón, en el fondo seguía maquinando ideas sucias.

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