Lisa no supo cómo decírselo.
No era por menospreciar a Fátima, pero para una actriz de su nivel, gastar una fortuna en un solo vestido no sonaba a una inversión muy lógica.
—Sí, aún lo tenemos, pero unas clientas muy importantes nos pidieron que se lo guardáramos por un día. Si mañana deciden no llevarlo, puede venir a probárselo.
La expresión de Fátima cambió.
—¿Son las dos mujeres que acaban de salir?
Lisa no contestó, pero su silencio fue un sí rotundo.
Lo que no esperaba era que Fátima fuera tan impulsiva como para darse la vuelta y salir corriendo detrás de ellas.
—¡Oigan, esperen!
Y sí, Fátima logró alcanzarlas.
Cecilia y su tía Lourdes se detuvieron al mismo tiempo y voltearon a ver a la mujer que las había seguido.
—Hola. ¿Se te ofrece algo? —preguntó Cecilia, a quien la cara de la chica le resultaba familiar. Seguramente la había visto en alguna telenovela.
Desde chiquita había estado atestada de clases y actividades en la universidad, por lo que rara vez le quedaba tiempo para ver la televisión.
Pero Ivana a veces se sentaba en la sala a ver programas mientras picaba la fruta y las botanas que le preparaban las empleadas.
Obviamente, Cecilia tenía prohibido tocar todo eso.
Según Ivana, era para enseñarle a «controlar sus impulsos alimenticios».
Resultaba increíble pensar en lo estrictos y crueles que habían sido con Cecilia, a pesar de haber crecido rodeada de la riqueza de los Ortiz.
Mientras Cecilia analizaba a Fátima, Fátima hacía lo mismo con ella.
Lo primero que cruzó por su mente fue lo hermosa que era. ¿Sería alguna novata del medio del espectáculo?
No, imposible. Si acabara de debutar, ya la tendría bien ubicada.
Por la forma en que Lisa las había tratado, lo más seguro era que se tratara de la esposa o hija de alguna familia influyente.
Así que Fátima bajó sus humos y adoptó una actitud más sumisa.
—Disculpen la interrupción. Mi apellido es Alcántara, soy actriz. Pasado mañana tengo que asistir a un evento muy importante...
No alcanzó a terminar la frase, porque Cecilia la cortó en seco.
—Disculpa, pero ve al grano. Llevamos prisa.

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