Haciendo honor a su posición como un oficial tan ejemplar, sus palabras estuvieron llenas de patriotismo y vocación de servicio.
Al terminar la ceremonia, Cecilia prefirió no acercarse a Fabián para platicar con él, sabiendo que no era el momento más prudente.
Nunca habían tenido demasiada interacción, y a ella le parecía excelente que las cosas siguieran así.
En cuanto Fabián estuviera completamente recuperado, regresaría a su base militar.
Y ella, por su parte, se sumergiría de lleno en su atareada vida de estudiante universitaria.
Ah, claro, Fabián no había olvidado invitarla a su boda con Alba.
Ambos habían decidido aprovechar los días libres de él para cerrar el compromiso de una vez por todas.
Aunque las prisas parecían algo injustas para la novia, era imposible ignorar el poco tiempo libre del que disponía Fabián por su trabajo.
Como Alba estaba completamente de acuerdo con la situación, sus padres no tuvieron margen para oponerse.
Por suerte, el muchacho que había elegido era una persona decente. De lo contrario, sus padres habrían movido cielo y tierra para cancelar ese matrimonio.
Cecilia no se despidió de Fabián. En cuanto se acabó el evento, confirmó por el chat con sus roomies que irían a cenar unos tacos y botanear algo ligero.
Macarena había avisado por el grupo que ella invitaba, así que, si alguna no iba, iba a quedar pésimo con ella.
¿Y quién le decía que no a la niña rica?
Al principio, todas creyeron que solo iban a comprar algo rápido para cenar.
Pero la gran sorpresa fue que Macarena llegó acompañada del chico que había bailado en el evento.
—Les presento al chavo que bailó conmigo, se llama Lucas.
»Lucas estudia danza, es muy bueno y es un gran amigo mío.
Era obvio que Lucas y Macarena se conocían de toda la vida. Se les notaba una confianza absoluta.
Lucas saludó a las chicas con una actitud relajada y cortés:
—Hola a todas, soy Lucas, un gusto conocerlas.
—¡Hola! Yo soy Mireya, estudio Farmacia. Si algún día necesitas... —Mireya fue la primera en presentarse.
Empezó a parlotear de todo, hablando hasta por los codos de la emoción.
Cecilia y Macarena no sabían dónde meter la cara de la vergüenza.
¿En serio era amor a primera vista?
De regreso a los dormitorios, tras haber terminado de cenar, Cecilia no aguantó las ganas de preguntarle a Mireya.
Mireya irradiaba esa vibra empalagosa de estar a punto de enamorarse.


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