Verónica se puso las manos en la cintura y se echó a reír ante aquel comentario delirante. —Tranquilo, mi Amanda no se va a volver a quedar ciega por segunda vez. Así que ese "si" no existe.
David se puso lívido de coraje, mientras Amanda se reía disimuladamente a un lado.
David estaba a punto de replicar cuando vio a James acercarse con un caballo. —Ahí viene James. Amanda, tranquila, le voy a decir que te eche la mano.
Acto seguido, David se adelantó hacia James.
Verónica se quedó sin palabras y soltó con burla: —¿Y a este quién lo invitó?
Amanda estaba mucho más tranquila. —No le hagas caso.
Cuando las dos se acercaron, David estaba saludando a James y presentándose, pero James parecía confundido. —Disculpa, sigo sin recordar quién eres.
David se sintió avergonzado. Al ver de reojo que Amanda y Verónica aguantaban la risa, su cara no pudo ocultar la incomodidad. —Nos vimos en la conferencia financiera hace medio año, señor Wilson. Pero es normal que una persona importante como usted olvide a alguien como yo.
Con ese recordatorio, James pareció recordar vagamente a David. —Ah, señor Ortega, ¿necesita algo hoy?
David quiso aprovechar para presentar a Amanda.
Pero antes de que pudiera hablar, Amanda se adelantó y le extendió la mano. —Señor Wilson, soy Amanda. La persona que mencionó el señor Esquivel por teléfono.
La vivaz Verónica también se acercó. —Señor Wilson, soy Verónica, la hija de Jacobo Esquivel. Traje a mi amiga hoy porque quería hablar con usted sobre un préstamo.
Al ser hija de un conocido, James se mostró mucho más amable al ver a Verónica.
James volvió su mirada hacia Amanda. —Señorita Solano, deje los documentos de la solicitud más tarde y pediré a alguien que le ayude con el trámite. Ahora discúlpenme, voy a montar. A mi edad, necesito estirar los huesos.
Amanda había preparado todos los documentos de antemano, pero la actitud de James no la dejaba tranquila.
Quizás por respeto al padre de Verónica, James accedió a verla y darle una oportunidad. Pero esa actitud indiferente no era lo que Amanda necesitaba. Dejando de lado si el préstamo se aprobaría tras el trámite, ella no tenía tiempo para esperar el proceso burocrático.


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