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Ciega por tu Mentira romance Capítulo 138

Por su parte, Lucas estaba sentado en el sofá individual de su habitación. Detrás de él brillaba una luna menguante, cuya luz iluminaba el perfil de la mujer que, sumisa, se apoyaba en su regazo.

El celular a su lado sonó y lo tomó casualmente para revisar.

En el instante en que vio la foto de la mujer riendo con otro hombre, el deseo en el rostro de Lucas se desvaneció sin dejar rastro.

Agarró a Pamela por el cabello, la apartó de un tirón y se levantó bruscamente. Frunció el ceño y su mirada se volvió tan fría como el hielo.

Pamela estaba confundida. Vio cómo Lucas se volvía a abrochar el cinturón y salía caminando a grandes zancadas. Ella se apresuró a seguirlo.

—Señor Salinas, ¿qué pasa? ¿Hice algo mal?

Lucas no detuvo el paso.

—Cuando regrese, no quiero verte aquí. ¿Entendiste?

Dicho esto, Lucas salió de la habitación. Al llegar a la entrada, recordó algo de repente. Dio media vuelta hacia el despacho y sacó de un cajón un estuche de joyería azul.

Lucas lo miró como si fuera un tesoro, y su expresión gélida se fue suavizando poco a poco.

La subasta ya había comenzado. A Amanda no le interesaron los dos primeros artículos, aunque Víctor levantó la paleta un par de veces por compromiso.

Susurró:

—Esa pulsera de coral donada por Carlota es una joya, ¿segura que no la quieres?

A decir verdad, a Amanda no le interesaban mucho las joyas. En tres años de matrimonio, Lucas le había comprado muchas y ella casi nunca se las había puesto.

Aunque tampoco podía decir que nada le gustaba; por ejemplo, una vez vio en una revista «El Corazón del Océano» y le encantó.

Amanda negó con la cabeza.

—Comprarla sería para que acumule polvo en casa. Esperemos a ver qué más sale.

Víctor se quejó:

—A veces dudo si realmente eres mujer.

Pronto llegaron al último artículo. El subastador explicó desde el estrado:

—Este último lote es una pintura antigua, *Las Aves Blancas* de Felipe, proveniente de la familia Zúñiga, donada por el señor Nicolás.

¿Nicolás?

Vaya, era él.

Amanda casi había olvidado que Nicolás había construido una imagen pública de esposo amoroso y hombre de familia. Estos años no había dejado de usar la caridad para mejorar su reputación en el círculo social.

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