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Ciega por tu Mentira romance Capítulo 255

Pablo paró oreja de inmediato.

—¿Cómo que Mau te molesta?

Frida le echó a Mauro una mirada bastante obvia y respondió en broma:

—Pues fíjese que sí. Hace rato se le antojó agarrar lo que yo había comprado para regalárselo a una chava y quedar bien con ella. Abuelo Pablo, ¿ya sabía que su muchacho anda arrastrando la cobija por alguien?

Al oír el chisme, Pablo fijó su mirada penetrante sobre Mauro.

Él conocía muy bien la condición de salud de su hijo, por lo que entendía que hubiera pasado años sin conseguir novia ni involucrarse en relaciones formales.

De hecho, llegó a pensar que así se iba a quedar toda su vida; no se esperaba que su hijo menor ya tuviera puesta la mira en alguien.

Con mucho colmillo, le soltó una indirecta:

—Si te gusta, tráela un día para conocerla. Mientras venga de buena familia, no tendré ningún problema.

A Mauro se le oscureció el rostro y atajó en seco:

—No hace falta. Está comprometida.

Ni toda su experiencia de vida preparó a Pablo para eso; soltó un ligero jadeo de sorpresa.

¿Desde cuándo a su hijo le gustaban los amores ajenos?

Frida también reaccionó pasmada.

Ah... así que la susodicha ya estaba comprometida. Con razón...

Una pequeña curva apareció en sus labios y comentó en voz baja:

—Órale, entonces lo de Mau es amor no correspondido. Bueno, ni modo. Hay mil chavas bonitas y libres en el mundo; si no fue esta, será la siguiente. Al rato cae algo, no hay prisa.

Pero por muy guapas o perfectas que fueran las demás, de nada servía si no eran la que él anhelaba.

En el radar de Mauro existían únicamente dos categorías de mujeres: Amanda... y todas las que no eran Amanda.

Mauro estaba sentado con la pierna cruzada, sumergido en sus pensamientos. Nadie tenía la menor idea de lo que rondaba por su cabeza.

Frida se quedó para la comida; ella y Pablo no paraban de platicar y reír. Mauro brilló por su ausencia en la conversación y, apenas terminó de comer, se retiró a la sala.

Más tarde, después de la comida, a Frida le entró una llamada de imprevisto y Pablo mandó al chofer para que la dejara en su destino.

Capítulo 255 1

Capítulo 255 2

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