Entrar Via

Ciega por tu Mentira romance Capítulo 80

Hace tres años, él regresaba a casa de la escuela como siempre. A mitad del camino empezó a caer un aguacero; como no traía paraguas, corrió para llegar rápido.

Justo cerca del cruce de la Avenida de la Revolución y la Calle de la Paz, fue testigo presencial de un accidente.

Una mujer salió volando por el impacto y cayó en un charco de sangre. El conductor bajó apresuradamente a revisar. Tomás recordaba con claridad que quien conducía era una mujer.

Poco después, llegó otro hombre joven a toda prisa. Aunque la visibilidad era mala, cuando el hombre pasó bajo la luz del farol, Tomás le vio la cara.

Pero luego Tomás vio en las noticias que quien se había entregado era un hombre de mediana edad. ¿Cómo era posible?

Él vio con sus propios ojos que era una mujer la que manejaba.

Tomás tuvo miedo. Si esa gente podía conseguir a alguien que cargara con la culpa sin dejar rastro, seguro no eran personas comunes.

¿Y si descubrían que él fue testigo y tomaban represalias?

Tomás vivía con el corazón en un puño, guardando el secreto. Aunque habían pasado tres años, nunca lo había olvidado.

Lo que menos esperaba era que, tres años después, la víctima lo encontraría para pedirle que testificara.

Tomás solo podía usar una máscara de hostilidad para ocultar su culpa, pero las palabras de ella lo tentaron.

Estudiar en el extranjero era la oportunidad de sus sueños. Pero Tomás no tenía el valor de dar un paso al frente; estaba en un dilema y no sabía qué decidir.

Tomás no respondió. Bajó la cabeza y caminó hacia la salida de la universidad con la mochila a cuestas.

Caminaron uno tras otro fuera del campus sin decir palabra. Justo cuando llegaron a la puerta y estaban por separarse, Amanda escribió su contacto en un papel y se lo dio.

—Tomás, aquí tienes mi número. Si cambias de opinión, llámame.

Al tomar el papel, Tomás pareció dudar.

Pero un segundo después, rompió el papel en pedazos frente a ella y lo tiró.

Esa era su respuesta.

Se negaba.

Tomás estaba ansioso y su tono fue incluso cruel:

—¿No estás viva ahora? No te falta ni un brazo ni una pierna. A ustedes los ricos les encanta hacerse las víctimas y ser unos exagerados.

La mirada de Amanda se oscureció y sintió un apretón en el corazón.

Capítulo 80 1

Capítulo 80 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Ciega por tu Mentira