C163 -SUBE AL AUTO.
—¡Papá! —la voz de Oliver se quebró en un grito que atravesó a Grayson como un cuchillo.
Alejandra sonrió.
—Si quieres que viva, subirás al auto y te irás conmigo… o de lo contrario, yo muero, porque sé que no viniste solo… pero él también morirá aquí mismo.
Grayson la miró, obligándose a contener el impulso de arrebatarle el arma.
—No le hagas daño… Es solo un niño.
Alejandra presionó el cañón contra la cabeza de Oliver, arrancándole un sollozo desesperado.
—Por eso sé que es tu punto débil… —susurró con frialdad—. Quise hacerlo más divertido, poniéndote a elegir. Pero si las cosas se dieron así… así serán.
—Alejandra…
—Sube al auto y lo dejaré ir.
Él sabía que los hombres de Angelo debían estar cerca, pero cualquier enfrentamiento pondría en riesgo a su hijo. Tragó saliva, sintiendo la derrota clavarse como una espina en el pecho.
—Está bien… —cedió con un tono amargo—. Me iré contigo… pero déjalo ir. Te lo ruego dejalo ir.
Ella alzó una ceja, sonriendo.
—Sube… pero antes, deja el arma que llevas.
Grayson asintió despacio, sacando la pistola oculta en la parte trasera de su pantalón. La dejó en el suelo y luego se quitó el saco para mostrar que no llevaba nada más.
—Ahora… déjalo ir.
—¡Papá, no vayas con ella! —gritó Oliver, y el llanto del niño le rompió algo por dentro.
Grayson trató de calmarlo.
Pero antes de que el disparo sonara, un rugido de motores cortó el aire. Varias figuras vestidas con ropa táctica emergieron de la oscuridad. La escena estalló en gritos, disparos y el sonido seco de botas contra el pavimento. Los hombres de Angelo se movían con precisión, derribando a los secuaces de Alejandra uno a uno, sin darles tiempo a reaccionar.
Uno de ellos, de complexión ancha, mandíbula marcada y mirada fría, se adelantó hasta llegar a Oliver. Disparó, y con un solo movimiento se agachó para tomar al niño entre sus brazos.
—Te tengo, pequeño —dijo, acomodándolo contra su pecho. —Ya estas a salvo.
Oliver se aferró como si fuera su única salvación, hundiendo el rostro en el chaleco táctico. El hombre lo cubrió con su propio cuerpo, girando para asegurarse de que ninguna bala perdida pudiera alcanzarlo.
—¡Retirada asegurada, lo tengo! —informó por el auricular, avanzando hacia la seguridad de uno de los vehículos.
Mientras tanto, otros dos hombres de Angelo intentaban alcanzar el sedán, pero Alejandra ya había pisado el acelerador. El auto desapareció con Grayson aún dentro.
Uno de los tácticos maldijo.
—¡Maldita sea, jefe! Lo perdimos…

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: CONQUISTANDO A MI EXESPOSA SECRETA
Faltan muchísimos capítulos...
que pasa entre los capitulos 330 y 419?...
Poor translation...