C97-RESPETAR A LAS MUJERES.
Kate cerró la puerta del coche y soltó un suspiro satisfecho. El aire fresco de la mañana le acarició el rostro mientras alisaba su blusa con ambas manos. Ya habían pasado dos semanas desde que ella, Grayson y Oliver vivían juntos.
Y contra todo pronóstico, todo iba perfecto.
Grayson se había convertido en un padre entregado, paciente y a veces demasiado complaciente… sobre todo con ese pequeño "detalle" de darle un hermanito a Oliver. Se lo había tomado en serio. Demasiado en serio. Y solo de pensarlo, se le escapó una sonrisa y sus mejillas se calentaron al recordar la noche anterior.
Una parte de ella había dicho que no, pero en el fondo, lo deseaba. Sentía que, por fin, era el momento de hacer crecer su familia. Y mientras avanzaba hacia la entrada, se hizo una nota mental: debía pedir una cita en el registro principal de Londres, iba a detener el proceso de divorcio, quería seguir siendo la señora Maxwell.
Pero apenas dio un paso, alguien la llamó por su nombre.
—¡Kate!
Se giró, sorprendida y la sonrisa se le borró de golpe. Ethan estaba parado a unos metros de ella, desaliñado, con la camisa fuera del pantalón, la barba descuidada y los ojos vidriosos y olía a alcohol incluso en la distancia.
—¿Ethan que haces aqui?¿Y por qué estás en ese estado?
Él soltó una risa amarga, dio un paso torpe hacia ella, tambaleándose y la señaló con un dedo acusador.
—¿¡Que por qué estoy así!? ¿Todavía tienes el descaro de preguntarlo? ¡Estoy así por tu culpa, Kate! ¡Por ti!
Ella miró a los lados. Varias personas se encontraban en la acera, algunas desacelerando para observar; no quería un escándalo.
—Estás borracho —le dijo en voz baja—. Será mejor que te vayas. Esta es mi casa y...
—¡No voy a irme!
Los ojos de Ethan ardían de rabia, su expresión ya no era la de un hombre dolido, sino la de alguien a punto de estallar.
—¿Sabes lo que me pasó después de perder el caso con Julián? ¡Me despidieron! ¡Me quitaron todo! ¡Y todo empezó el día que apareciste con ese bastardo! ¡Yo te ayudé, Kate! ¡Yo pagué los medicamentos de tu hijo, la factura del hospital! ¡Y tú me pagas metiéndote otra vez con ese cabrón como si nada!
El rostro de Kate se endureció.
—¡Yo no te pedí nada! ¡Tú te ofreciste! Porque dijiste que te importaba Oliver, ¿o era todo una excusa para manipularme después?
—¡No cambies las cosas! ¡Tú sabías lo que hacías! ¡Jugaste conmigo!
—¿¡Jugué contigo!? —soltó una risa incrédula—. ¡Eres un falso, Ethan! Y ahora veo que no fuiste sincero. ¿Pensaste que ayudándome te aceptaría? ¿Fue eso?
La cara de Ethan cambió de frustración a pura crueldad.
—¿Y tú? ¿Qué eres ahora? Una mujer sin dignidad que se acuesta con el primero que la abraza. Te vendiste al tipo que te dejó tirada como basura. Porque eso es lo que eres, Kate... basura que vuelve a su cubo.

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: CONQUISTANDO A MI EXESPOSA SECRETA
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