Celia salió al jardín y abrió la puerta. Al ver a Nicolás, le preguntó:
—¿Has estado en Rivale estos días?
—No —respondió él, negando con la cabeza. Esbozó una suave sonrisa y añadió—: Pero me voy hoy.
Celia se sorprendió.
—¿Hoy?
Nicolás asintió ligeramente con la cabeza.
—Vine a despedirme.
—Entiendo. Faltan pocos días para las fiestas. Deberías volver ya —dijo Celia con una sonrisa, encogiéndose de hombros. Luego, recordó algo y añadió—: Ah, por cierto, respecto al trabajo en Ficus… Creo que necesito pedir un permiso más largo.
La mirada de Nicolás se posó en el vientre de ella y lo entendió todo al instante.
—Claro, no te preocupes. Tu puesto siempre estará ahí, esperándote.
Celia sonrió.
—Gracias.
Nicolás no dijo nada más, se dio la vuelta y se marchó. Apenas se había ido cuando Lía llegó en auto. Ella bajó de él, corrió hacia Celia y miró hacia el interior de la propiedad, jadeando.
—¿Y Nicolás? ¿Estuvo aquí?
Celia, sorprendida por su agitación, asintió con la cabeza.
—Sí…
—¿Y ahora…?
—Acaba de irse.
Lía quedó petrificada en el sitio, reflejando una profunda decepción en sus ojos.
—¿Ya se fue?
Al verla tan apagada, Celia intuyó la situación.
—¿Te vas a ir? —preguntó ella, jadeando—. ¿Y pretendías irte sin decirme nada?
—Regresa a casa. Hace frío. No te quedes aquí. —Nicolás evadió la pregunta y se giró para continuar su camino, pero las palabras de Lía lo detuvieron en el acto.
—Esa noche te hice una pregunta. ¿Puedes responderme ahora?
Nicolás se detuvo un momento a reflexionar. Ella continuó con la voz temblorosa:
—Solo quiero saber si realmente no sientes nada por mí.
El silencio se prolongó durante unos segundos eternos. Al final, él habló con una voz pausada y tranquila:
—No.
Esa única palabra desesperó a Lía. Ella ya se lo esperaba, pero necesitaba escucharlo para matar esa última pequeña esperanza.
Él la había ayudado en Rivale cuando todo se desmoronaba. Cuando la familia Herrera estaba hecha un caos y arrastró a los Morales, e intentaron obligarla a casarse para salvar el negocio. Entonces, Nicolás intervino a ayudarla. Por eso, esa noche, con el efecto del alcohol, le confesó todo lo que sentía. Sin embargo, él ni siquiera respondió su pregunta y, desde entonces, la evitaba a propósito. Ahora lo entendía a la perfección: de hecho, él no se sentía nada por ella y por eso actuaba de esa forma.
—Entonces, ¿por qué me ayudaste? —Lía sintió un nudo asfixiante en la garganta y sus ojos se enrojecieron—. ¿Fue por Celia? Todo lo que hiciste por mí, todo lo que me diste, ¿fue solo por ella?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró
Se nota que es una novela oriental que sinceramente es demasiado machista, la mujer queda como una verdadera esclava medio liberada pero que se arrastra por los protagonistas masculinos, la mala demasiado perversa psicópata sociopata terrible, así siempre son los argumentos de novelas de oriente...
Asco de novela. La protagonista según es doctora y no sabe autodiagnosticarse su síndrome de Estocolmo. Parece que un abusador escribió esta novela....
detesto las historias en donde convierten al abusador en un heroe y martir, y de dejan ver a la mujer como una tonta que lo perdona, eso es inaceptable...
detesto las historias en donde convierten al abusador en un heroe y martir, y de dejan ver a la mujer como una tonta que lo perdona, eso es inaceptable...
Habrá más capítulos? Gracias...
Es el final o continua???...
Nunca en mi vida de lector, habia leido una novela taaaaaaaaaaaaaan LARGA!!!...
Xq tiene final me kede con pena de saber si se casaron el nacimiento del niño 💔...
Me ha gustado esta novela, pero siento que se está extendiendo demasiado, muchos problemas y no se resuelve ninguno. Ojalá no la alarguen más, y todo no se vaya a resolver en el último capítulo, como siempre....
Hay un corte del trama en el capitulo 496 a la 497, porque no sigue la secuencia, de hecho en el libro original hay discrepancias con lo que tiene desde el capitulo 494...