—No —respondió Nicolás sin titubear.
—Entonces, ¿por qué?
—Por aquel entonces me trajiste el medicamento. Solo te devolví el favor —dijo con voz ronca, y se dio la vuelta con su maleta.
Lía lo vio desaparecer. Se mordió el labio con tanta fuerza que sintió el sabor metálico de la sangre en la boca. Con el dorso de la mano, se limpió la sangre y después las lágrimas.
—¡Eres un bastardo, Nicolás Gómez! —gritó a todo pulmón.
***
Cayó la noche y comenzó a nevar de nuevo.
Celia preparaba la maleta en su habitación cuando una pequeña caja de joyas cayó al suelo. Sorprendida, la recogió y la abrió: adentro estaba su anillo de bodas. El diamante aún brillaba bajo la luz. Hacía un año, César se lo había dado en Rivale. Ella lo había guardado ahí y casi lo había olvidado.
"Mejor me lo llevo", pensó ella.
—¡Celia! —La voz de Carlos resonó desde la planta baja.
Celia cerró la maleta y salió de la habitación.
—¿Qué pasa?
Al comenzar a bajar las escaleras, escuchó a Carlos gritar:
—¡Vino el señor Herrera!
Celia se detuvo bruscamente. Bajó la cabeza y miró su vestido de seda ligera: se ceñía tanto a su cuerpo que marcaba su vientre. Sin embargo, en ese momento, César ya subía las escaleras.
Carlos dudaba mucho si debía detenerlo. Para cuando reaccionó, ya era tarde y solo pudo seguirlo de cerca. Celia regresó a su habitación a toda prisa para cambiarse de ropa.
César se detuvo en el pasillo y, recordando el camino, se dirigió directamente a su puerta. Justo cuando se disponía a abrirla, la puerta se abrió desde adentro. Celia apareció apoyada en el marco con una pose ensayada y una sonrisa coqueta.
—¿Por qué viniste sin avisarme? —preguntó.
Él alzó una ceja.
—Entonces, ¿cuál es tu intención?
—Solo… quería enseñarte el vestido y compartirlo contigo.
Él, divertido por las explicaciones de Celia, replicó:
—No entiendo de vestidos, pero —sus ojos se posaron fijamente en su cara—, si la mujer es guapa, incluso sin ropa se ve bonita.
Ella tardó un momento en entender la insinuación y, fingiendo estar enojada, lo empujó.
—¡Fuera de aquí!
Él levantó las manos mientras se reía, pero, sin que ella se lo esperara, la rodeó con sus brazos en un fuerte abrazo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró
Se nota que es una novela oriental que sinceramente es demasiado machista, la mujer queda como una verdadera esclava medio liberada pero que se arrastra por los protagonistas masculinos, la mala demasiado perversa psicópata sociopata terrible, así siempre son los argumentos de novelas de oriente...
Asco de novela. La protagonista según es doctora y no sabe autodiagnosticarse su síndrome de Estocolmo. Parece que un abusador escribió esta novela....
detesto las historias en donde convierten al abusador en un heroe y martir, y de dejan ver a la mujer como una tonta que lo perdona, eso es inaceptable...
detesto las historias en donde convierten al abusador en un heroe y martir, y de dejan ver a la mujer como una tonta que lo perdona, eso es inaceptable...
Habrá más capítulos? Gracias...
Es el final o continua???...
Nunca en mi vida de lector, habia leido una novela taaaaaaaaaaaaaan LARGA!!!...
Xq tiene final me kede con pena de saber si se casaron el nacimiento del niño 💔...
Me ha gustado esta novela, pero siento que se está extendiendo demasiado, muchos problemas y no se resuelve ninguno. Ojalá no la alarguen más, y todo no se vaya a resolver en el último capítulo, como siempre....
Hay un corte del trama en el capitulo 496 a la 497, porque no sigue la secuencia, de hecho en el libro original hay discrepancias con lo que tiene desde el capitulo 494...