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Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró romance Capítulo 811

Celia se volvió y lo miró con evidente sorpresa.

—Ben, ¿tú también…?

Hizo una pausa y, tras meditarlo un momento, añadió:

—Bueno, supongo que en tus planes está acompañar a mi cuñada. Así que no me voy a quejar.

Al oír esas palabras, las orejas de Salma se tiñeron de un rojo intenso. Su mirada se desvió con rapidez hacia Ben. Él la estaba contemplando a su vez, y aunque solo respondió con un leve asentimiento, en sus ojos se reflejaba un brillo cálido y suave.

Celia observó las expresiones cómplices y acarameladas de ambos, se encogió de hombros con resignación y decidió dejarlos a solas.

Salma, con una sonrisa contenida, preguntó:

—¿De verdad no piensas regresar con ellos?

—Llevamos tan poco tiempo juntos, ¿y pretendes que tengamos una relación a distancia?

—¿Acaso no te preocupa lo que diga tu familia?

Ben se cruzó de brazos y la miró con una suave sonrisa en la cara.

—Ya soy un hombre hecho y derecho. Si finalmente me decidí a tener novia, mis padres van a estar más que encantados.

Salma no pudo contener una risita.

Ben no se movió de su sitio. Se limitó a observarla con la misma sonrisa serena. Cuando sus ojos se encontraron, sintió que el corazón se le aceleraba a toda prisa.

—¿Por qué me miras así? —preguntó ella.

—Solo te estoy admirando —respondió él sin dudar un segundo.

—Ya sé que soy muy bonita, pero deja de mirarme así —dijo Salma riendo, mientras le cubría los ojos con una mano.

Ben le sujetó la muñeca con suavidad y la atrajo hacia así.

—Si no contemplo a mi novia, ¿a quién más voy a mirar?

Salma sonrió con ternura, pero al notar a un transeúnte caminando por la acera, se dio la vuelta muerta de pena.

—¡Me voy para adentro!

Capítulo 811 1

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