Fabián se sintió conmovido.
Sabía que Tatiana lo quería mucho.
Pero, después de haber hecho algo tan vergonzoso, le resultaba imposible perdonarla.
Aun así, habían tenido una historia juntos.
Y la Tatiana de ahora, en los últimos días, parecía diferente a la de antes.
Fabián apretó los puños. ¿Acaso no debería ser tan parcial?
Después de la respuesta de Tatiana, Fabián salió de su habitación.
En los últimos días, como Tatiana no se le había acercado, Fabián había sentido un vacío.
Como si un rincón de su corazón estuviera hueco.
Por eso había ido a buscarla.
Cuando Fabián se fue, Tatiana sonrió a sus espaldas.
Efectivamente, para lidiar con hombres como él, la mejor táctica era mostrarse débil y satisfacer su ego.
Solo cuando se sienten poderosos se despierta su instinto protector y se acercan por sí mismos.
Tatiana regresó a su habitación, satisfecha, para descansar.
Lo de Violeta avanzaba a buen ritmo. Cuando recogieran a los niños, podrían pasar al siguiente paso del plan.
Mientras tanto, Fabián, de vuelta en su oficina, reflexionaba sobre la conversación con Tatiana.
¿Estaba siendo demasiado estricto con ella?
En realidad, en muchas cosas, Tatiana había sido muy buena con él.
En cambio, él la había tratado con frialdad.
De repente, un sentimiento de vergüenza lo invadió.
Era la primera vez que Fabián se cuestionaba a sí mismo.
Antes de que pudiera profundizar en sus pensamientos, sonó el teléfono.
Al ver el nombre "Josefina Lara" en la pantalla, la mirada de Fabián cambió.
Tomó el celular y contestó.
—¿Qué pasa?
—Señor Fabián, ya tengo algunas pistas sobre lo que me pidió investigar —dijo Josefina con respeto.
—¿Lo dices en serio?
Josefina asintió con seriedad.

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