Joana soltó una risita; era raro ver a Paulina tan enfadada.
La tranquilizó con voz suave.
—No te preocupes, tengo la sensatez suficiente. No importa cómo intente justificarse Cristina, no me ablandaré.
Al oír eso, Paulina suspiró con alivio.
Le bastaba con saber lo que Joana pensaba.
El resto de las cosas dependían de Joana, y ella no podía ayudar mucho.
Lo único que podía hacer era no estorbar.
—No te angusties tanto, no dirijo una organización de caridad —dijo Joana con una sonrisa.
¡Paulina se quedó de una pieza!
Se sorprendió, pues era raro escuchar a Joana bromear con ella.
No esperaba que lo hiciera en un momento como ese.
Paulina también se relajó un poco.
—Joana, qué raro escucharte hacer una broma.
—Soy humana, es normal que bromee de vez en cuando.
Paulina asintió, pensando que tenía razón.
—Joana, esta vez no podemos dejar que Cristina se salga con la suya. En Estudio Aurora Creativa se está portando de una forma terrible —se quejó Paulina—. Además, ¿cuánto tiempo lleva allí? Ya ha causado todos estos problemas, ¿qué hará después?
La verdad era que Paulina ahora tenía una muy mala opinión de Cristina.
Alguien que traiciona a su antiguo estudio, sin duda traicionará a otros en el futuro.
Para Paulina, estas cosas seguían un patrón.
No sabía en qué estaban pensando en Estudio Aurora Creativa. Si ella tuviera una empresa, nunca contrataría a una persona tan veleta.
Después de todo, si alguien traiciona una vez, es de esperar que lo vuelva a hacer.
Incluso si la contratas, tendrías que estar siempre en guardia, ¿no?
Joana asintió.



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