Si lo hubiera hecho antes, se habrían ahorrado todo esto, ¿no?
¿Para qué tanto drama?
Pero al ver la expresión sombría de Fabián, Renata no se atrevió a compartir sus pensamientos con él.
Renata lanzaba miradas a Fabián sin cesar.
Incluso si Fabián hubiera querido ignorarlas, habría sido difícil.
Fabián soltó un suspiro pesado. —Mamá, sé lo que quieres decir, pero dejemos eso para después. Al fin y al cabo, ella todavía está en la sala de emergencias.
—Sí, lo sé, entiendo lo que quieres decir —el corazón de Renata estaba en un puño—. Es solo que la enfermedad de Tatiana me parece muy extraña, pero no sé cómo decírtelo.
—No te preocupes, mamá, lo tengo todo bajo control.
Al oír estas palabras, Renata por fin se sintió aliviada.
Se apartó a un lado y le envió un mensaje a Simón Rivas para informarle de la situación de Tatiana.
Cuando Simón vio el mensaje, su semblante se tornó grave.
Él también se dio cuenta de que algo no cuadraba.
Justo cuando propusieron la amniocentesis, ella montó todo este escándalo.
Si eso no era culpabilidad, ¿qué era?
¿Acaso Tatiana de verdad los tomaba por ingenuos?
Simón le indicó a Renata: «Vigila de cerca a Tatiana, a ver si hace algún otro movimiento. Su enfermedad es demasiado extraña, sospecho que...».
Simón no terminó la frase, pero Renata, por una vez, entendió de inmediato.
—¡Simón, piensas lo mismo que yo! —la voz de Renata sonaba emocionada, contenta de haber encontrado a alguien que la entendiera—. A mí también me parece muy extraño todo esto. No te preocupes, la vigilaré de cerca.
—¿Está diciendo la verdad?
Renata miró al médico sin poder creerlo.
Pero el médico frunció el ceño, con una expresión seria. —Señora, los médicos tenemos un código ético. Jamás bromearía con algo así, y menos cuando se trata de dos vidas.
—Pero... ¿entonces no puede hacerse la amniocentesis? —preguntó Renata con nerviosismo.
La expresión del médico se volvió aún más grave. —Señora, ¿no ha oído lo que acabo de decir? He dicho que la situación de la señorita Tatiana es muy delicada, existe riesgo de aborto. ¿Cómo podría hacerse una amniocentesis?
—Pero, ¿no es una técnica que ya dominan muy bien?
Renata estaba ansiosa. Había esperado tanto tiempo, ¿cómo iba a permitir que se retrasara más?
El médico se frotó la frente. —Señora, aunque la técnica esté muy avanzada, tenemos que evaluar cada caso. En esta situación, nuestro hospital no puede asumir el riesgo.

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