Entrar Via

Cuando el Anillo Cayó al Polvo romance Capítulo 455

Incluso hubo quienes exageraron y le llegaron a pedir que se operara la cara.

Paulina apretó los labios, ya tenía el bolso en la mano, lista para levantarse e irse.

Joana alzó la mirada, la observó con seriedad y soltó:

—Señorita Paulina, tienes muchísima experiencia y, la verdad, estoy satisfecha con lo que he visto. Pero…

El brillo de los ojos de Paulina se apagó.

Ya lo veía venir, otra vez la iban a rechazar.

Sin embargo, le gustaba mucho el ambiente de esa empresa.

Quizá, ya era hora de dar un paso distinto, de intentar luchar por lo que quería.

—Pero nuestra empresa necesita con urgencia a alguien en el área de negocios. Si estás de acuerdo, me gustaría que pudieras integrarte lo antes posible, en dos días. Ah, y por cierto, sé que acabas de llegar a Mar Azul Urbano y no sé si ya tienes dónde quedarte. Si todavía no lo resuelves, podemos esperar una semana más.

El rostro de Paulina se iluminó de inmediato.

Lo que estuvo a punto de soltar—“¡puedo operarme la cara!”—se le quedó atorado en la garganta.

—¡Puedo integrarme ya! No tengo ningún problema con el lugar donde vivo.

—Perfecto —respondió Joana, cerrando la carpeta. Se puso de pie y le extendió la mano—. Bienvenida al equipo.

Al notar el sudor en la palma de Paulina, Joana sonrió y preguntó:

—¿Tienes alguna otra duda?

Paulina asintió, luego negó con la cabeza, y al final, por fin se animó a poner en palabras la inquietud que llevaba dentro.

—Jefa, ¿puedo preguntarte algo? ¿Por qué me elegiste? He ido a muchas entrevistas y la mayoría no me acepta por la mancha de nacimiento en mi cara...

Apenas terminó de hablar, Paulina se arrepintió.

Mejor se hubiera quedado callada y aceptado el puesto. Qué tal si la jefa ni siquiera se había fijado en ese detalle.

Joana se quedó callada un segundo, y luego sonrió:

—Te elegí por lo profesional que eres. Cuando hablaste de tu trabajo, se notaba la pasión, como si te encendieras por dentro. Nadie se fijó en tu pequeña mancha. Al final, quienes realmente quieren trabajar con nosotros deberían enfocarse en entender lo que ofrecemos, mirar los diseños con atención, no andar juzgando la apariencia de los empleados. Además, Paulina, me pareces muy simpática. Me encantan las personas que tienen energía y ganas de crecer.

La respuesta de Joana fue sincera.

—Mucho gusto, Isidora.

Los ojos de Isidora brillaron de emoción; se lanzó y le dio un abrazote:

—¡Por fin apareciste, salvadora! ¡Ya te estaba esperando con ansias!

Paulina, un poco desconcertada, miró a Joana en busca de ayuda.

—No te preocupes, a veces Isidora es así de cariñosa —comentó Joana, divertida.

Eso tranquilizó a Paulina.

...

Joana se dirigió a la sala de reuniones.

Allí la esperaba un hombre de mediana edad, vestido con traje, expresión seria, perfectamente sentado en la silla.

Joana se acercó y lo saludó con cortesía:

—Hola, ¿en qué puedo ayudarle?

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cuando el Anillo Cayó al Polvo