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Cuando el Anillo Cayó al Polvo romance Capítulo 684

Dafne sentía que si no terminaba de decir lo que llevaba dentro, después no podría ni hablar de tanto llorar.

Lisandro también miraba a Fabián con el ceño fruncido, su voz cargada de furia:

—Un tipo como tú no merece ser mi papá.

Cuando Tatiana escuchó la palabra “cámaras”, seguía mostrándose confiada, como si nada la pudiera tocar.

Justamente, ese rincón quedaba fuera del alcance de las cámaras.

—No soy tan ingenua como para inventar cosas sobre los niños y dejar pruebas tan obvias —pensó para sí Tatiana.

Fabián, por su parte, no quiso escuchar ni una palabra de explicación.

Ya venía de la calle con la cabeza hecha un nudo y, apenas llegó a su casa, ni siquiera le dieron un respiro.

Por más paciencia que hubiera tenido todo este tiempo, Fabián ya estaba en su límite.

Señaló con el dedo hacia las escaleras y tronó:

—¡Lárguense a sus cuartos! ¡No quiero verlos aquí! Cuando reconozcan sus errores podrán bajar a comer, mientras tanto, ni se asomen.

Su voz sonaba tan dura que era obvio que no estaba bromeando.

Dafne no aguantó más esa sensación de ser acusada injustamente. Tomó de la mano a Lisandro y, casi llorando, murmuró:

—Hermano, vamos a nuestro cuarto. Ya no quiero estar aquí, ni quiero ver a este papá.

Su llanto fue subiendo de intensidad, la rabia y la tristeza se mezclaban en sus palabras:

—Ya estuvo bueno de que me culpen de todo. Yo solo soy una niña, ¿por qué tengo que cargar con cosas que ni entiendo?

Lisandro la miró a los ojos, serio y firme, y le contestó:

—Tranquila, hermanita, no llores. Yo te creo. No vale la pena discutir con personas tan cerradas.

Mientras Dafne lo jalaba rumbo a las escaleras, él lanzó una mirada fulminante a Fabián.

Capítulo 684 1

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