La mano de Belén estaba fuertemente sujeta por la de él. Intentó apartarla, pero le fue imposible.
Al final, simplemente dejó que la sostuviera.
Tobías la miraba desde abajo. Un momento después, ella le preguntó, desconcertada:
—¿Ya no estás enojado conmigo?
Hace un rato, en la mansión Soler, la actitud de Tobías parecía indicar que nunca más volvería a dirigirle la palabra.
La mirada de Tobías se mantuvo fija en Belén. Sacudió la cabeza y dijo:
—Contigo nunca he estado enojado.
Al instante siguiente, bajó la cabeza. Sin mirarla a los ojos, continuó:
—Solo me odio a mí mismo.
Se odiaba por haberle cedido el camino a Fabián.
Belén sorbió por la nariz y comentó:
—Pensé que estarías furioso conmigo.
Tobías volvió a levantar el rostro para mirarla, pero permaneció en silencio durante un largo rato.
Bajo el peso de su mirada, Belén se sintió incómoda. Apartó la vista y preguntó:
—¿Qué... qué pasa?
Tobías apretó su mano con más fuerza:
—Aún no me has dado una respuesta.
Belén tardó un segundo en comprender a qué se refería. Hizo una pausa y, cediendo con resignación, dijo:
—Mmm, dime.
Cuando Tobías habló, su tono estaba cargado de una autoridad abrumadora, pero, si se escuchaba con atención, también escondía un rastro de súplica.
—No te permito que vuelvas a sentir algo por él, y mucho menos que vuelvas a intimar con él.
Belén se quedó estupefacta, sin saber qué decir.
—Tú también, de ahora en adelante solo podrás estar con un hombre. Cada rincón de ti solo podrá ser tocado por mí. Sé que pensarás que no soy razonable, pero amar a alguien te vuelve así de celoso.
Belén no supo qué responder. Extendió la mano para tirar de él y le pidió:
—Levántate y siéntate.
Pero Tobías mantuvo su posición en cuclillas frente a ella. Con terquedad, insistió:
—¿Entonces me lo prometes?
En el interior de Belén se libraba una batalla campal. Una parte de ella quería decir que sí, pero la otra le recordaba que aún no estaba divorciada, que todavía no podía aceptar a Tobías.
—Yo... —balbuceó, su evidente conflicto reflejado en su rostro.
Tobías notó en su expresión algo diferente a lo de antes.
En el pasado, ella solo le mostraba distancia y frialdad, pero ahora era distinto; ahora dudaba por él.
Incluso si solo era un pequeño cambio, para Tobías era más que suficiente.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....