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De Esposa Desechable a Cirujana Renacida romance Capítulo 1101

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Las palabras de Tobías Galindo siempre tenían el poder de revolver las emociones de Belén, incluso sin que él se lo propusiera.

Pero al analizar detenidamente lo que acababa de decir, ella no pudo evitar soltar una pregunta que salió por puro instinto:

—Eso significa... ¿que has estado con otras mujeres?

En cuanto las palabras abandonaron sus labios, Belén se dio cuenta de lo celosa que había sonado.

Pero el daño ya estaba hecho. Lo dicho, dicho estaba, y no había forma de retractarse.

Tobías, por su parte, no apartó la mirada de su rostro ni por un solo segundo. La observó con profunda seriedad y, con una expresión solemne, le respondió:

—Belén, esto solo te lo diré una vez. Nunca en mi vida me ha gustado otra mujer que no seas tú. Jamás he tenido intimidad con nadie más. Así fue en el pasado y así será en el futuro. En esta vida, yo, Tobías Galindo, solo te amaré a ti. Eres la única mujer con la que compartiré mi cama.

Él la miró fijamente. Pronunció cada palabra de forma pausada, con una sinceridad abrumadora y una seriedad absoluta.

Belén bajó la mirada hacia la pantalla de su celular, observando el rostro de Tobías, y le dedicó una sonrisa radiante.

—Tobías, gracias por quererme tanto —susurró.

Al ver su mirada dulce y llena de amor, el corazón de Tobías se derritió por completo.

Dejó pasar unos segundos antes de atreverse a preguntar con cautela:

—Entonces... ¿por qué no me llamas "mi amor" para ir practicando?

Belén se quedó paralizada. Abrió los labios, pero las palabras simplemente se negaron a salir.

Además, sabía que aún no era el momento adecuado.

Sin querer forzarse, lo miró con total honestidad y le dijo:

—Cuando llegue el momento indicado, te prometo que no seré tacaña con las palabras.

El hecho de que no lo hubiera rechazado de tajo, como solía hacer, ya era una respuesta inmensa para él.

Tobías esbozó una sonrisa cargada de ternura.

—Ve a dormir, cariño. Aún tengo un poco de trabajo por terminar.

—Está bien, ya me voy a acostar —respondió ella.

Mientras hablaba, apoyó el celular en la cabecera de la cama.

Desde ese ángulo, Tobías tenía una vista perfecta de todo su rostro.

Para asegurarse de no despertarla, él silenció su micrófono.

En cuanto lo conectó, encendió el aparato.

Esperó un momento y abrió WhatsApp. Había un mensaje de Tobías, enviado a la una de la madrugada.

—Buenas noches, mi futura esposa. Te voy a extrañar mucho.

Ese fue su último mensaje.

Belén pensó en contestarle, pero imaginó que él aún debía estar durmiendo, así que prefirió no molestar.

Decidió esperar a que él la contactara para explicarle lo de la batería.

Se estiró perezosamente y caminó hacia el baño.

Tras una ducha rápida y arreglarse un poco, bajó las escaleras.

Su estómago rugía, necesitaba encontrar algo de comer.

Pero justo al asomarse a la cocina, su mirada captó una espalda inconfundible. Era Tobías.

Belén no pudo evitar pensar: *¿Acaso nuestra primera noche juntos me dejó tan obsesionada que ahora lo veo en todas partes?*

Entendía que no dejara de pensar en él, pero... ¿llegar al punto de tener alucinaciones?

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