Al escuchar la explicación de Dolores, Tobías se dio cuenta de que, efectivamente, a la pequeña Rosa se le había olvidado por completo el plan de ir a recoger fresas. Pero que a ella se le olvidara no justificaba que él hubiera incumplido su palabra.
En lugar de buscar excusas, Tobías fue directo al grano:
—Dolores, la situación es esta: esta mañana le prometí a Rosa que la llevaría a recoger fresas, pero en la tarde me ocupé con unos asuntos personales y lo olvidé por completo. Recién acabo de acordarme. Si no es mucha molestia, ¿podrías llevarle el teléfono? Quisiera hablar con ella un momento.
Dolores, comprendiendo de inmediato la situación y valorando su sinceridad, aceptó:
—Claro, dame un segundo.
Se escuchó cómo subía las escaleras. Un par de minutos después, la voz suave de Dolores resonó en el auricular:
—Rosa, cariño, es tu tío Tobías. ¿Quieres hablar con él?
Dolores siempre le preguntaba antes, respetando las decisiones de la niña sin imponerle nada.
Desde el otro lado de la línea, llegó la voz entusiasta de Rosa:
—¡Sí, yo contesto!
Se oyeron los pasos apresurados de la niña saliendo de la habitación hasta tomar el celular.
—¡Hola, tío Tobías! ¿Qué pasó? Estoy armando un rompecabezas con mi amiga.
Su tono alegre confirmó lo que Tobías sospechaba: Rosa ni siquiera se acordaba de la salida. Pero él no estaba dispuesto a dejarlo pasar así como así.
Con tono paciente, le preguntó:
—A ver, Rosa, piensa con cuidado... ¿No se te olvida nada de lo que íbamos a hacer hoy?
La niña guardó silencio unos segundos, tratando de hacer memoria, hasta que de repente soltó una exclamación:
—¡Ya me acordé! Me dijiste que, después de ir de compras con la tía Belén, me llevarías a recoger fresas esta tarde.
Ahora que lo había recordado, Tobías le habló con la mayor de las ternuras:
Al notar que Rosa no decía nada, Tobías aprovechó para darle una lección importante:
—Rosa, escúchame bien. Quizás esto te parezca algo pequeño ahora, pero cuando seas mayor y llegue el momento de enamorarte, si un hombre te hace una promesa y no la cumple, jamás debes culparte a ti misma. No busques excusas por él. Tienes que pensar: ¿por qué prometió algo que no iba a cumplir? Y si ya dio su palabra, ¿por qué no hizo el esfuerzo por mantenerla?
La niña, aunque todavía no entendía del todo el peso de esas palabras, asintió obedientemente.
—Está bien, tío. Me lo aprenderé de memoria.
Al escuchar eso, Tobías soltó una sonrisa aliviada.
—Entonces, ¿ya no estás enojada conmigo?
Rosa parpadeó con sus grandes ojos inocentes.
—Pero si yo ni siquiera estaba enojada.
—El hecho de que no te enojaras solo demuestra que tienes un corazón muy grande —respondió Tobías—. Pero que yo no haya cumplido sigue siendo mi error. Sé que ya es tarde, y lo único que quiero es que seas feliz. Pero te aseguro que voy a cumplir esa promesa, te lo debo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....