Las autoridades localizaron a Élise en una residencia alquilada a las afueras de la cuidad. Había cambiado de número telefónico y evitaba utilizar sus cuentas habituales, pero continuaba comunicándose con Sabine Laurent mediante una dirección de correo creada después de abandonar la mansión.
Cuando los investigadores llegaron, Élise no opuso resistencia. Solicitó protección antes de declarar y aseguró que Daniel podría matarla si descubría cuánto sabía. La petición provocó una reacción en Adrián, quien recibió la noticia junto a Victoria y los abogados.
—Siempre encuentra la manera de presentarse como víctima —dijo.
Victoria cerró la carpeta que contenía los mensajes recuperados.
—Que tenga miedo de Daniel no vuelve inocente lo que hizo. Tampoco significa que debamos impedir que declare.
Élise aceptó participar en una videollamada supervisada. Apareció frente a ellos sin la seguridad con la que solía recorrer la mansión, aunque todavía intentó ordenar su relato para disminuir su responsabilidad.
—Sabine me dijo que trabajaba con la comisión —explicó—. Me pidió información para demostrar que yo era la única persona capaz de mantener estables a Camille y Mathis.
—¿Y te pareció normal enviarle fotografías privadas? —preguntó Victoria.
—Los evaluadores necesitaban conocer cómo vivían.
—También le entregaste horarios de salida, registros médicos y discusiones familiares.
Élise guardó silencio. El abogado proyectó varios mensajes donde ella describía los momentos en que Mathis buscaba a Camille y las ocasiones en que la niña reaccionaba al sentirse ignorada.
—Querías que utilizaran sus temores para declararte indispensable —continuó Victoria.
—Quería protegerlos. La mansión era inestable y usted entraba y salía de sus vidas cada vez que discutía con Adrián.
—No utilices a los niños para disfrazar lo que buscabas.
La dureza de la respuesta impidió que Élise continuara presentando sus actos como una preocupación profesional. Adrián permaneció junto a Victoria sin intervenir hasta que la niñera volvió la mirada hacia él.
—Usted sabe cuánto hice por ellos. Cuando todos estaban ocupados buscando a Fernanda, yo mantenía sus rutinas.
—Y utilizaste esa cercanía para hacerlos depender de ti —respondió Adrián—. Cuidarlos no te concedía derecho sobre ellos ni sobre mi vida.
Élise palideció.
—Nunca habría permitido que Daniel los lastimara.
—Le entregaste la información que necesitaba para intentarlo —señaló Victoria.
La niñera insistió en que nunca habló con él. Según su declaración, Sabine le aseguró que los informes servirían para demostrar que Victoria no era apta para adoptar y que, cuando el proceso fracasara, Élise podría regresar como tutora profesional. Ella aceptó porque imaginó que Adrián terminaría reconociendo que necesitaba a una mujer que conociera a los niños.
—¿Creíste que ocuparías mi lugar? —preguntó Victoria.
—Usted ya no está casada con él señor Adrián y los niños confiaban en mí.
Adrián se inclinó hacia la cámara.
—Escúchame bien, porque no volveré a repetírtelo. Nunca existió una relación entre nosotros y jamás consideré convertirte en parte de mi familia. Confundiste el acceso que te dimos con una invitación que nadie hizo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....