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De esposa sustituta a la obsesión del CEO romance Capítulo 78

La invitación llegó a media mañana, cuando Victoria estaba revisando muestras con Laura en el taller.

Daniel entró con una carpeta en la mano y una expresión demasiado seria para una noticia menor. Victoria lo notó de inmediato.

—Esa cara no anuncia algo pequeño —dijo, dejando una muestra sobre la mesa.

Laura levantó la vista.

—Yo pensé lo mismo.

Daniel no sonrió del todo, pero sus ojos tenían una satisfacción contenida.

—Camila recibió confirmación de los inversionistas. Quieren que viajes tres días para presentar la propuesta ante dos clientes clave. No será solo una reunión. Es una oportunidad para colocar tu nombre como responsable creativa del proyecto.

Victoria se quedó quieta.

—¿Viajar?

Daniel asintió y le entregó la carpeta.

—La presentación sería fuera de la ciudad. Habrá una mesa con clientes, proveedores e inversionistas. Quieren verte defender el concepto completo.

Victoria abrió los documentos. Fechas, horarios, nombres de empresas, hotel, sala reservada, agenda de reuniones.

Todo estaba demasiado ordenado para parecer una posibilidad lejana.

—Esto es más grande de lo que hablamos —dijo.

—Sí.

—¿Y Camila está de acuerdo con que yo vaya al frente?

—Camila fue quien insistió.

Laura sonrió.

—Te lo ganaste, Victoria.

Victoria bajó la mirada a la carpeta.

La emoción le subió al pecho, mezclada con una inquietud difícil de ignorar. Viajar significaba poner distancia real con la mansión. Dormir fuera. Trabajar sin estar pendiente de horarios familiares. No estar disponible por si Regina necesitaba algo, por si Fernanda tenía una crisis, por si Adrián buscaba una conversación tardía.

Significaba elegir una oportunidad que no giraba alrededor de ellos.

—¿Cuándo tengo que confirmar? —preguntó.

—Hoy por la tarde —respondió Daniel—. Camila quiere cerrar logística antes de mañana.

Victoria pasó los dedos por el borde de la carpeta.

—Dame unas horas.

—Claro.

Daniel no la presionó. Eso, de alguna forma, la hizo sentirse más libre y más responsable a la vez.

Cuando volvió a la mansión esa tarde, encontró a Adrián en el vestíbulo. No parecía esperarla por casualidad. Tenía el saco desabrochado, el teléfono en la mano y una tensión que ella ya conocía.

—Tenemos que hablar —dijo él.

Victoria sostuvo la carpeta contra su pecho.

—¿Sobre qué?

—El viaje.

Ella no se sorprendió.

—Camila te lo dijo.

—Lo mencionó durante una llamada. Pensó que yo ya lo sabía.

—Aún no he confirmado.

Adrián dio un paso hacia ella.

—No creo que sea buen momento.

Victoria respiró despacio.

—¿Buen momento para qué? ¿Para trabajar?

—Para ausentarte de la ciudad.

—Son tres días.

—La familia está inestable. Fernanda sigue en recuperación. Hay rumores. Mi madre está presionando. No creo que irte ahora ayude.

Victoria lo miró en silencio.

Otra vez.

Fernanda.

Regina.

La familia.

La imagen.

Siempre había una razón elegante para pedirle que pausara su vida.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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