Adrián se detuvo a varios metros de Fernanda. Las heridas de su rostro, la dificultad para mantener el equilibrio y la forma en que sus ojos perdían el enfoque confirmaron que apenas lograba distinguir el presente de las imágenes utilizadas para manipularla.
Daniel sostenía uno de sus hombros y se inclinaba para darle instrucciones.
—Dile lo que te hizo —ordenó.
Fernanda levantó el rostro.
—Le enseñaste a Victoria que podía sustituirme. Ocupaste mi lugar y convertiste los años que perdí en una oportunidad para quedarte con ella.
Adrián escuchó sin intentar corregir cada acusación. Algunas frases coincidían con las grabaciones de la psicóloga infantil, mientras otras deformaban experiencias reales que Fernanda nunca había conseguido procesar.
—No voy a acercarme —dijo—. Nadie te obligará a decidir de inmediato.
Daniel apretó los dedos sobre el hombro de Fernanda.
—Está ganando tiempo para que la policía entre. Levanta el arma.
Ella obedeció con dificultad y apuntó hacia Adrián. Él pudo ver el temblor de sus manos, pero también reconoció que el arma estaba cargada porque Daniel había retirado el seguro frente a ella.
—Cuando lo mates, Victoria dejara de sustituirte en todo —continuó Daniel—. Podrás recuperar la vida que él destruyó.
Fernanda entrecerró los ojos.
—Victoria me odiará.
—Lo culpará por obligarte a hacerlo. Él es responsable de todo lo que sufriste durante estos días. Además, Victoria me tendrá a mi para consolarla.
Adrián mantuvo las manos visibles.
—No necesitas eliminarme para dejar de sentirte sustituida por Victoria. Su relación contigo no depende de que yo desaparezca.
La frase pareció alcanzar a Fernanda, aunque la voz de la psicóloga comenzó a reproducirse desde varios altavoces. Le aseguraba que solamente existía espacio para una persona importante y que Adrián había decidido sustituirla.
—Apaga eso —exigió Adrián.
Daniel sonrió.
—¿Temes que recuerde la verdad?
—Temo que sigas utilizando las heridas de una niña para obligar a una mujer a cometer otro crimen.
Fernanda movió el arma. Durante un instante, el rostro de Adrián se confundió con las fotografías que había observado durante horas. Recordó las acusaciones repetidas por Daniel y la carta escondida en su ropa, pero ambas versiones de su historia comenzaron a superponerse.
—Tú la usaste como mi sustituta —murmuró.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....