Los agentes apartaron a Victoria y Adrián mientras otro equipo aseguraba las armas. Fernanda permaneció arrodillada con las manos sobre la cabeza, repitiendo que la voz continuaba ordenándole matar a Adrián.
—No se acerquen de frente —advirtió Victoria—. Daniel alteró sus horarios, la mantuvo sedada y utilizó grabaciones vinculadas con su infancia.
Los agentes siguieron el protocolo y la esposaron antes de permitir el ingreso de los paramédicos. Fernanda se resistió cuando uno de ellos intentó revisar la herida de su rostro, porque el contacto despertó el recuerdo de los hombres que la sujetaban durante los castigos.
—No me inyecten nada —suplicó mientras intentaba apartarse—. Él quiere que deje de recordar.
—Daniel ya no puede hacerte daño —dijo Victoria desde varios metros de distancia.
Fernanda miró hacia el lugar donde yacía su captor, pero no pareció comprender completamente lo ocurrido.
—Va a levantarse cuando ustedes se marchen. Siempre regresa cuando creo que terminó.
Los paramédicos determinaron que presentaba deshidratación, lesiones físicas y señales compatibles con una alteración grave provocada por medicamentos y privación del descanso. Necesitaba atención inmediata, aunque seguía detenida por haber disparado contra Daniel.
Isabel y Ernesto esperaban fuera del edificio. Cuando los agentes sacaron a Fernanda en una camilla, Isabel corrió hacia ella sin escuchar las advertencias.
—¡Hija, estoy aquí!
Intentó abrazarla, pero Fernanda abrió los ojos y reaccionó como si otra amenaza se aproximara. No reconoció de inmediato el rostro de su madre y comenzó a forcejear contra las correas.
—¡No dejes que me lleven otra vez! —gritó—. Tú pagaste para que borraran todo.
Isabel retrocedió, conmocionada por el terror de su hija.
—Soy tu madre y solamente quiero ayudarte.
—No te acerques.
El equipo médico intentó tranquilizarla, pero sentirse rodeada aumentó su agitación. Fernanda lanzó un golpe contra uno de los paramédicos y trató de liberarse, obligándolos a contenerla para impedir que se lastimara.
Isabel quiso acercarse nuevamente. Ernesto se interpuso y la sostuvo por los hombros.
—Debes esperar a que los médicos lo autoricen.
—Está asustada y necesita reconocerme.
—Ahora nuestra presencia puede empeorar su estado. No vuelvas a decidir qué necesita sin escuchar a quienes la están atendiendo.
Isabel dejó de resistirse y observó cómo subían la camilla a la ambulancia. La separación le resultaba insoportable, pero aquella vez comprendió que su desesperación no le concedía derecho a invadir el espacio de Fernanda.
La trasladaron a una unidad psiquiátrica bajo vigilancia policial. Los especialistas comenzarían por estabilizar su condición física y reducir los efectos de los medicamentos, sin someterla a un interrogatorio mientras continuara confundida.
Victoria y Adrián permanecieron en el edificio para declarar. Ella explicó que Fernanda disparó cuando Daniel intentó quitarle el arma y volvió a hacerlo al descubrir que él apuntaba directamente hacia ella.
—Mi hermana nos salvó la vida —afirmó—. Si no hubiera visto la segunda pistola, Daniel habría disparado antes de que Adrián pudiera detenerlo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....