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De esposa sustituta a la obsesión del CEO romance Capítulo 350

El disparo se produjo antes de que pudiera buscar protección. Adrián retrocedió por el impacto y cayó junto al camino, mientras el dolor comenzaba a extenderse desde la herida.

El padre de Daniel intentó apuntar nuevamente, pero su brazo lastimado no soportó el movimiento y el arma cayó cerca del asiento. El conductor en el auto corrió hacia Adrián, al mismo tiempo que los primeros hombres de seguridad aparecían desde la curva.

—¡Suelte el arma y mantenga las manos a la vista! —ordenó uno de ellos.

Adrián llevó una mano hacia el costado y encontró sangre entre sus dedos. El hombre de seguridad levantó su propia arma, dispuesto a disparar si el padre de Daniel intentaba recuperar la que había perdido.

—Estaré bien —dijo Adrián—. No disparen.

—Acaba de intentar matarlo.

—Y está atrapado. Retiren el arma y esperen a la policía.

El recuerdo del accidente sufrido junto a su padre apareció antes de que pudiera impedirlo. Adrián no estaba defendiendo al hombre que acababa de atacarlo ni olvidaba las amenazas contra Victoria y los niños; simplemente se negaba a observar otra muerte cuando todavía existía una posibilidad de evitarla.

Dos hombres rodearon el automóvil con cautela. El padre de Daniel ya no tenía fuerzas para alcanzar el arma, aunque continuó observando a Adrián con un odio que las heridas no consiguieron debilitar.

—¿Por qué regresó? —murmuró—. Debió dejarme morir, como todos dejaron morir a mi hijo.

—Daniel murió a causa de sus propias acciones.

—Usted siempre cree tener la razón.

Adrián intentó levantarse, pero el conductor lo sostuvo antes de que el movimiento aumentara el sangrado.

—No se mueva, señor Montenegro. La ambulancia está cerca.

—La bala solo me rozó.

—Está sangrando y no sabemos qué alcanzó.

Las sirenas comenzaron a escucharse antes de que Adrián pudiera discutir. La primera ambulancia se detuvo junto al vehículo que lo había trasladado, mientras un segundo equipo se dirigía hacia el automóvil volcado para liberar al padre de Daniel.

—Necesito revisar la herida —indicó uno de los paramédicos.

Adrián apartó la mano. El hombre cortó parte de la tela y comprobó que la bala había atravesado superficialmente la piel sin permanecer alojada, aunque se negó a asegurar que no existieran daños que necesitaran atención.

—Tendremos que trasladarlo para realizar estudios.

—No iré hasta saber que ese hombre queda detenido.

Un agente recogió el arma utilizando guantes y la colocó dentro de una bolsa de evidencia.

—Será puesto bajo custodia en cuanto los médicos confirmen que puede ser interrogado. Ahora permita que lo atiendan.

Los rescatistas tardaron varios minutos en liberar al padre de Daniel. Su pierna permanecía inmovilizada entre los restos del vehículo y presentaba heridas en el rostro y los brazos, pero estaba consciente cuando lo colocaron sobre una camilla.

—No lo lleven al mismo hospital que a mí —exigió Adrián.

—Las unidades se distribuirán según la disponibilidad —respondió el agente—. Habrá vigilancia durante el traslado y dentro del área de urgencias.

Otro vehículo apareció desde la dirección de la mansión. Victoria descendió antes de que seguridad consiguiera abrirle la puerta y avanzó hacia Adrián ignorando las indicaciones del médico que la acompañaba.

Al verlo sobre la camilla, con la camisa desgarrada y la venda comenzando a teñirse de sangre, perdió el control que había sostenido delante de los niños. Llegó hasta él y sostuvo su rostro entre las manos, recorriéndolo con la mirada como si necesitara comprobar que continuaba completo.

—¿Te disparó?

—Solo fue un roce.

Capítulo 350 1

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