Victoria levantó los ojos hacia él, sorprendida una vez más por lo diferente que podía sentirse amar al mismo hombre cuando ya no tenía que luchar para que reconociera su derecho a decidir.
Victoria tardó varios minutos en responder porque sabía que cualquier decisión tendría consecuencias y precisamente por eso se negó a tomarla desde el miedo. Miró la dirección enviada por Daniel, revisó la distancia y finalmente levantó la vista hacia Adrián.
—Quiero ir.
La reacción de él fue inmediata, aunque se limitó a cerrar los ojos durante un instante antes de asentir.
—Odio la idea.
—Lo sé.
—Odio todavía más que él haya conseguido que esto parezca una prueba sobre si eres libre o no.
Victoria se acercó.
—Entonces no conviertas tú también mi decisión en una prueba.
Adrián sostuvo su mirada y terminó aceptando.
—No voy a prohibírtelo, pero quiero que se organice bien. Esta puede ser la oportunidad para realmente detenerlo.
—Yo también.
La operación comenzó a prepararse esa misma tarde. El equipo de seguridad estudió el lugar, revisó accesos y estableció puntos de vigilancia sin discutir con Victoria como si fuera una pasajera dentro de su propia vida. Ella participó en cada decisión y Adrián, aunque claramente quería añadir diez hombres más a cada equipo, se obligó a respetar las recomendaciones de quienes sabían cómo manejar el encuentro.
Isabel llegó poco después de enterarse.
—No vas a ir a ningún lado.
Victoria cerró los ojos.
—Mamá.
—Ese hombre fingió su muerte, te ha estado observando y acaba de citarte en un lugar que escogió él. No puedes esperar que me quede tranquila.
—No espero que estés tranquila, pero protegerme no significa decidir por mí.
Isabel abrió la boca para insistir y se detuvo. Durante unos segundos pareció debatirse con la respuesta que habría dado toda su vida, hasta que finalmente bajó la voz.
—Entonces dime qué puedo hacer.
Victoria la miró con sorpresa y después señaló hacia el pasillo.
—Quédate con Camille y Mathis. Quiero que estén acompañados por alguien de la familia mientras nosotros salimos.
Isabel asintió.
—Lo haré.
Clara también permaneció en la casa con Eduardo y los niños tardaron muy poco en comprender que algo importante estaba ocurriendo. Camille fue la primera en acercarse a Victoria.
—¿Daniel apareció otra vez?
Victoria intercambió una mirada con Adrián. Ninguno quiso mentir.
—Tenemos una dirección y vamos a revisar qué hay allí —explicó él—. Habrá personas de seguridad con nosotros y nadie va a improvisar.
Camille frunció el ceño.
—¿Tú también vas?
—Sí, hasta donde el equipo permita. No voy a entrar corriendo ni hacer algo que pueda empeorar las cosas.
Mathis lo observó con una seriedad impropia de su edad.
—¿Y mamá?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....