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¡De rodillas, ex esposo! Ahora soy tu tía romance Capítulo 7

¿Cómo no iba a entenderlo?

El dinero y el estatus eran tentadores, pero uno no se llevaba todo eso a la tumba.

Además, sus sueños iban mucho más allá de eso.

—Le agradezco el ofrecimiento y jamás lo olvidaré —respondió mirándola fijamente a los ojos.

—Usted sola ha sostenido a la familia durante años. Ha sobrevivido a un sinfín de batallas y a tantas separaciones.

—Sabe perfectamente que nada es para siempre. No se pueden forzar las cosas.

Con los ojos llenos de lágrimas, doña Isabel insistió con voz suplicante:

—Para compartir tu vida con alguien necesitas mil años de buen karma. Por favor, espera un poco más, no tomes decisiones apresuradas.

—Nadie conoce a su hijo mejor que yo. Dale otra oportunidad. Hazlo por mí. Elige cualquier lugar que quieras y tómate unas largas vacaciones.

Sin dudarlo un segundo, Alana le respondió con voz suave:

—Mi ciclo con Lisandro terminó.

Doña Isabel se aferró a sus manos.

—¿Y el ciclo entre nosotras? ¿Tampoco lo quieres más?

Alana: …

Alana, quien había perdido a su madre cuando era niña, verdaderamente había sentido un inmenso cariño maternal de parte de doña Isabel durante todos esos años.

Si había algo a lo que aún se aferraba en la familia Herrera, era al amor de esa mujer.

Pensar en eso hizo que los ojos de Alana se llenaran de lágrimas.

Al verla sufrir, doña Isabel suspiró profundamente.

—La familia te debe la vida, y Lisandro te ha fallado. No debería hacerte las cosas más difíciles.

—Pero, te lo suplico, ¿puedes retrasar un poco lo del divorcio?

—Conoces mi condición de salud. No sé cuánto tiempo me quede. Y quiero hacer todo lo posible por consolidar el Consorcio y llevarlo más lejos.

Al escucharla, Alana sintió una punzada en el corazón.

Doña Isabel siempre había padecido del corazón y había sido operada varias veces.

Tal vez por mera empatía, o porque ella también compartía el miedo de tener sus días contados, comprendió perfectamente a la mujer frente a ella.

—Sabes que estamos desarrollando un proyecto de medicina inteligente en alianza con el gobierno, es un momento crucial y el menor escándalo podría arruinarlo todo —la miró fijamente con expresión suplicante—. Dame algo de tiempo. Te prometo que en un mes, obligaré a Lisandro a firmar el divorcio.

Alana moría por decirle que *ella* ya no tenía tiempo.

Capítulo 7 1

Capítulo 7 2

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