Ella negó con la cabeza; ya no quería estar acostada.
Prendió su teléfono, que había mantenido apagado durante días. El primer mensaje que saltó fue de Lisandro.
*"Yarita no puede moverse bien, la cuidaré por unos días."*
Con toda la tranquilidad del mundo, borró el mensaje. Sin embargo, pensando en los papeles de divorcio, le respondió para que no lo olvidara.
Faltaba más de un mes para completar la firma y el proceso de separación.
Con eso, sentía que no había roto el acuerdo que tenía con doña Isabel.
Poco después, su mentor le envió un mensaje:
*"Si no quieres pudrirte en casa, ve mañana al museo de ciencias a dar mi clase de divulgación."*
Al instante recuperó la energía y le respondió con un rápido: *"De acuerdo."*
En el pasado, siempre que su mentor estaba sobrecargado de trabajo, ella lo cubría.
Así que no sería ningún problema para ella.
Al día siguiente.
Llegó puntual al museo de ciencias, pero el equipo de seguridad le impidió la entrada.
El coordinador del programa de jóvenes la recibió personalmente:
—Doctora Alana, una disculpa por las molestias. TecnoNúcleo Internacional dará una conferencia de prensa sobre un hallazgo científico aquí mismo. Habrá cientos de reporteros nacionales e internacionales, e incluso el Ministro del Departamento de Seguridad Nacional estará presente. Por eso incrementamos la seguridad.
Ella sonrió, restándole importancia. De pronto recordó que el laboratorio para el que solía trabajar era patrocinado por TecnoNúcleo Internacional.
Antes de cancelar su viaje a Oricalco, su plan a largo plazo era integrarse al equipo de investigación de TecnoNúcleo Internacional cuando volviera a casa.
Por desgracia, esos eran solo sueños del pasado.
Después de terminar su plática sobre ciencias, se quedó un rato charlando animadamente con los estudiantes.
Los chicos debatían con tanta pasión sobre obleas de silicio y microchips que parecían auténticos profesionales.
No le quedó de otra más que admitir que los jóvenes de ahora sabían mucho más que ella a su edad.
Apenas habían pasado tres años desde que se alejó de su campo de estudio, y ya sentía que se había quedado atrás.
La increíble atmósfera llamó la atención de algunos transeúntes.


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Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡De rodillas, ex esposo! Ahora soy tu tía