Entrar Via

Dejé el Pasado y Volví a Brillar al Piano romance Capítulo 178

Aquellas palabras sonaron como un suspiro, pero también parecía que Salvador las había dicho a propósito para que él escuchara.

El semblante de Salvador se ensombreció aún más. Su esposa, ahí frente a todos, defendiendo a otro hombre en público.

Y ahora, hasta se lo decían de frente, sin vueltas.

¿No era eso como pisotear su dignidad delante de todos?

—Ya que mi esposa quiere asumir la responsabilidad, señor Palma, entonces debe buscarla a ella. Florencia, ¿no que ibas a pedirle perdón a Thiago? Son solo tres copas, bebe de una vez —sentenció Salvador.

En cuanto lo dijo, un mesero se acercó con las copas. Rafael, a un lado, empezó a azuzar:

—Señora Fuentes, de verdad no quiero ponerla en aprietos, pero mire, usted misma dijo que quería disculparse. Aquí está el trago...

—Ella no puede beber, yo lo haré por ella —Thiago agarró una copa del charol y la vació de un trago.

—Señor Guzmán, no es que no quiera complacerlo, pero el señor Fuentes ya lo dijo: esto lo debe asumir la señora Fuentes. Adelante, señora Fuentes —insistió Rafael.

—No puedo tomar —replicó Florencia.

Si fuera cualquier otra cosa, tal vez, pero esas copas de licor fuerte, ahora mismo ni pensarlo.

Mauro ya se lo había advertido: su embarazo estaba en riesgo.

No podía tomar ni una gota.

—Señora Fuentes, así no se vale. Dice que quiere disculparse, pero ni un poco de sinceridad muestra. Esa disculpa suya está bien floja —aventó Ángel, con tono burlón.

Lanzó otra mirada hacia Salvador.

Él seguía ahí, impasible, como si todo esto le diera igual.

—Tengo problemas de estómago, no puedo beber —repitió Florencia, esta vez dirigiéndose a Salvador. Pero sus ojos seguían igual de distantes, sin el más mínimo rastro de súplica que él esperaba ver.

—Florencia, tú fuiste la que quiso defenderlo. Solo son tres copas, no es para tanto —espetó Salvador.

Si tenía que disculparse, o si era un castigo por proteger a otro hombre, igual era su responsabilidad.

—Eso, solo son tres copas, ¿cuál es el drama? Si uno viene a una fiesta, mínimo aguanta dos tragos.

—Claro, copió el trabajo de otro y dice que quiere disculparse, pero ni muestra ganas. Señora Fuentes, ¿así de falsa es su disculpa?

—Ándele, señora Fuentes, que se note que de verdad quiere pedir perdón.

La indiferencia de Salvador solo echaba más leña al fuego de los curiosos.

Ya todos se daban cuenta: al señor Fuentes no le importaba su esposa.

En fiestas así, cualquier escándalo servía para entretenerse. Y nadie quería perderse el espectáculo.

Las voces de burla y presión no paraban. Rafael le acercó la copa a Florencia.

—Por favor, señora Fuentes —dijo, con una sonrisa torcida.

El champán brillaba bajo la luz del salón, destellando como si fueran estrellas en el agua.

Ese resplandor casi mareaba a Florencia.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Dejé el Pasado y Volví a Brillar al Piano