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Dejé el Pasado y Volví a Brillar al Piano romance Capítulo 245

Cuando Florencia salió de la casa de los Vargas, lo primero que recibió fue una foto: era la espalda de Martina entrando al edificio del Grupo Fuentes.

El remitente: Oliver.

Florencia apenas le echó un vistazo y, sin pensarlo mucho, la borró de inmediato.

Oliver, sin rendirse, le mandó un par de mensajes más. El tono era el de siempre, insinuando que Salvador seguía igual de problemático, tratando de meter cizaña entre todos.

Florencia pensaba que Oliver ya ni tenía caso. Al final, solo le contestó para dejarle claro que no le interesaba en absoluto lo que pasara en la vida de su exmarido.

Por fin, Oliver dejó de insistir.

En esos días, Miguel le había presentado a Florencia algunos directores y productores conocidos del medio artístico. Uno de ellos se acercó para pedirle que compusiera la canción principal y el tema de cierre de una nueva serie. Florencia por fin pudo hacer espacio en su agenda y se dedicó a ese proyecto. En medio de todo, también fue varias veces a visitar a Santiago en casa de los Vargas.

La salud de Santiago se había estabilizado un poco, pero Florencia no quería alterarlo más de la cuenta ni indagar demasiado sobre Juju.

Cuando terminó de escribir la música, ya habían pasado quince días.

El invierno en Alicante llegaba más tarde que en Solara. Aunque ya era noviembre, el frío no calaba tan hondo como allá.

Florencia, usando un nuevo perfil bajo el nombre de Única, envió la canción terminada al cliente.

Con ese pendiente fuera del camino, justo coincidió con la llegada de Gilda a Alicante, quien venía a buscar un lugar para instalarse. Florencia fue por ella al aeropuerto.

Solo habían pasado quince días desde la última vez que se vieron, pero Gilda parecía un poco más llenita, con un aire aún más maternal; se le notaba tranquila y hasta su semblante era más cálido.

Florencia no conocía mucho de Alicante, así que, aprovechando las visitas a Santiago, había mencionado el tema de la vivienda y Tristán le pidió a su asistente que le recomendara algunos sitios.

Florencia también investigó por su cuenta, pero al final, las opciones que Tristán sugirió, por ubicación y precio, eran las mejores.

Primero, Florencia y Gilda fueron a comer juntas; después, salieron a ver los lugares que Tristán había recomendado.

Todos estaban en pleno centro, en edificios de oficinas. No había mucho que criticar, excepto el precio de la renta, lo cual hizo dudar a Gilda.

Si pensaba abrir un estudio, habría muchos gastos al principio. Además, su llegada repentina a Alicante tenía sus motivos, y prefería que poca gente se enterara.

Tenía algunos ahorros, pero no quería tocarlos.

Después de mucho pensar, Gilda no tomó ninguna decisión, solo dijo que lo seguiría pensando.

Florencia notó el dilema de Gilda y le propuso:

—Gilda, yo también planeo abrir un estudio y estoy pensando en contratar a un asistente. Si no tienes problema, podríamos asociarnos.

En realidad, Florencia apenas comenzaba y no necesitaba ayuda todavía, pero lo sugería para evitar que Gilda se sintiera incómoda.

Gilda y Thiago le habían echado la mano muchas veces. Ahora que Gilda tenía dificultades, Florencia no podía quedarse de brazos cruzados.

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