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Dejé el Pasado y Volví a Brillar al Piano romance Capítulo 29

Florencia no quería ni mirar a Salvador; durante todo el camino de regreso, no dijo ni una sola palabra.

Salvador intentó empezar la plática un par de veces, pero ante el silencio de Florencia, terminó callándose también.

Al llegar a Jardines de Esmeralda, Salvador la siguió directamente hasta la habitación.

Florencia, firme en su rechazo, dejó su bolso a un lado y se metió al baño sin siquiera prestarle atención.

Cuando salió del baño, lo primero que vio fue a Salvador sentado al borde de la cama, con una expresión extraña y una tira de pastillas en la mano.

Florencia escuchó su pregunta:

—¿Estás embarazada?

La seguridad en su voz hizo que el corazón de Florencia diera un vuelco.

Sin embargo, se repuso rápido. En sus labios se dibujó una sonrisa sarcástica mientras le respondía con otra pregunta:

—¿De verdad cree el señor Fuentes que eso es posible? ¿Embarazada? Con lo poco que vienes a la casa, y la cantidad de veces que hemos estado juntos este año se cuentan con los dedos de una mano. Me parece que se tiene demasiada fe en ciertos aspectos.

Cada palabra de Florencia era una daga en el aire.

El rostro de Salvador se oscureció aún más.

Él alzó la mano con la tira de pastillas.

—Entonces, ¿me puedes explicar qué es esto?

Era el ácido fólico que Florencia había recibido en el hospital la última vez. Ella recordaba perfectamente haber quitado la caja y guardado solo las pastillas en su bolso.

Pero ahora…

Su bolso estaba justo al lado de Salvador, y todo su contenido estaba regado por la cama.

—¿Acaso no sabe leer, señor Fuentes? Ahí dice lo que es —le contestó Florencia, sin molestarse en disimular su mal humor.

—Te estoy preguntando por qué tomas esto si, según tú, no estás embarazada.

Salvador se puso de pie. Sostenía la tira de pastillas entre los dedos y se acercaba a Florencia con una mirada que cortaba como cuchillo. Era como si pudiese ver a través de ella, descubriendo cada secreto.

Florencia lo miró con fastidio:

—¿Tan poca cultura tiene, señor Fuentes? ¿No sabe que el ácido fólico también sirve para la anemia?

De un tirón, le arrebató las pastillas y empezó a juntar las cosas desparramadas en la cama.

—Nunca imaginé que el gran presidente del Grupo Fuentes tuviera la costumbre de andar revisando las cosas de los demás —aventó, sin mirarlo.

Salvador la observó con una mirada profunda.

—Después de tantos días fuera de casa, como esposo, tengo derecho a saber en qué andas —declaró, con voz grave.

Florencia estaba cerrando el cierre de su bolso cuando escuchó eso. Por poco suelta una carcajada de puro coraje.

¡Él, que andaba enredado con Martina, ahora venía a desconfiar de ella!

Colgando el bolso de nuevo en el perchero, Florencia le lanzó una mirada burlona:

—Tranquilo, señor Fuentes, yo no soy como usted. Ya revisó lo que quería; ¿puede irse ahora?

Capítulo 29 1

Capítulo 29 2

Capítulo 29 3

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