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Del despecho al trono: Mi esposo resultó ser el CEO romance Capítulo 5

Johana levantó la vista hacia su exnovio de dos años, con una voz tan fría como el hielo.

—Camilo, con quién salgo o dejo de salir no es asunto tuyo. Estás a punto de convertirte en el esposo de mi hermana, ¿no crees que te estás metiendo donde no te llaman?

—Además, para tu información, el señor Salinas es mil veces mejor partido que un infiel asqueroso como tú.

Al escuchar los insultos de Johana, el rostro de Camilo se tiñó de vergüenza y culpa.

Pero en ese momento, la simple idea de que Johana estuviera en una cita con otro hombre lo volvía loco. No podía soportarlo.

Respiró hondo y, tratando de controlarse, dijo:

—Jo, vámonos de aquí. Hablemos las cosas con calma, ¿sí?

El alboroto era tan grande que los demás clientes del restaurante ya estaban murmurando y lanzándoles miradas de curiosidad.

Por los gritos, todos armaron el rompecabezas rápidamente: el tipo había engañado a su novia con su propia hermana menor.

¡Y ahora que la hermana mayor estaba rehaciendo su vida, el muy descarado venía a hacerle escenas de celos!

¿Acaso este infeliz quería quedarse con las dos?

Las miradas de desprecio no tardaron en llover sobre Camilo.

En otra mesa del restaurante, un hombre de porte elegante y rostro estoico también desvió la mirada hacia el alboroto.

Pero cuando sus ojos se fijaron en el rostro de la mujer, sus pupilas se dilataron.

Un mar de emociones cruzó por su mirada y su pecho subió y bajó de golpe, traicionando su habitual compostura.

*¡Es idéntica a ella!*

Desde las delicadas facciones de su rostro, el puente recto de su nariz, hasta la chispa brillante en sus ojos... era la copia exacta de Laia Mendoza de niña.

Incluso tenía ese pequeño lunar justo debajo del ojo izquierdo.

Mirándola, Fabrizio sintió que retrocedía en el tiempo, recordando la dulzura de aquella niña que siempre lo perseguía pidiéndole dulces.

Pero sabía muy bien que no era ella.

Porque hace veinte años, cuando él apenas tenía diez, fue él mismo quien sacó su cuerpo sin vida de entre las llamas...

Ajena a esa mirada, Johana lidió con la insistencia de Camilo sacando su teléfono en silencio y mandándole un mensaje a su hermana: *Amárrate a tu perro, me está arruinando la cita.*

Capítulo 5 1

Capítulo 5 2

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