¡Dios mío! ¿Acaso ella también se había casado en secreto con un multimillonario como en las novelas?
Al ver los ojos desorbitados de la joven, Fabrizio se tensó por un instante.
Golpeó suavemente la puerta del auto con los dedos y respondió con un tono completamente natural:
—Ah, sí. Es el auto de mi jefe. Me pidió de favor que lo llevara a hacerle el servicio de mantenimiento hoy.
—Ah, ya entiendo —asintió Johana, más tranquila.
Se rió internamente por estar leyendo demasiadas novelas románticas en internet.
En la vida real, los ricos tienen mucho dinero, pero no son idiotas.
Alguien con ese nivel de riqueza jamás se casaría con la primera mujer que se cruzara en la calle.
Tienen dinero, no daño cerebral.
Ambos subieron al auto y Fabrizio arrancó el motor con suavidad.
Sentada en el asiento del copiloto, Johana recordó algo importante, giró hacia Fabrizio y le preguntó:
—Oye, señor Perea, ¿puedo preguntarte por dónde queda tu casa?
Le urgía mudarse y salir de su infierno familiar cuanto antes.
Llevaba un par de días buscando departamentos, pero con su sueldo, las opciones eran limitadas y no había encontrado nada seguro.
Fabrizio frunció el ceño, haciendo un inventario mental de sus múltiples mansiones y penthouses, tratando de decidir cuál sería el más "modesto" para vivir con ella.
La respuesta era: ninguno. Todos eran escandalosamente lujosos.
Rebuscó en su memoria algún nombre de complejo residencial de clase media-alta en el centro de la ciudad, y soltó el único que le vino a la mente:
—Residencial Vista Bella.
Recordaba que su asistente había comprado un departamento en ese lugar.
Por lo tanto, debería ser una zona donde un empleado promedio del Corporativo Alfa pudiera permitirse vivir.
Johana abrió mucho los ojos, sorprendida.
¿Residencial Vista Bella?
Ese era uno de los mejores complejos del centro. Tenía una ubicación privilegiada, excelentes rutas de transporte y quedaba cerca de muy buenas escuelas.
Un departamento ahí debía costar una fortuna.
*No cabe duda de que los que trabajan en los grandes corporativos tienen sueldos excelentes*, pensó con admiración.

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