—Pero sobre este asunto, aquí termina todo.
La mirada de Gisela se volvió tan filosa como un cuchillo recién afilado.
Lo que Nelson mencionaba era, sin duda, el momento en que ella había desenmascarado a Romina por plagio.
Todos los presentes comprendieron al fin que Nelson hacía todo aquello por proteger a Romina. Era calculador con cualquier otra mujer, pero con ella era diferente, pensaba en todo para evitarle cualquier daño. Parecía el tipo de hombre capaz de mover montañas por la persona que amaba.
La mirada de Romina se suavizó, y su voz sonó ligera como brisa de verano.
—Nelson, gracias por todo lo que haces por mí.
Gisela soltó una carcajada entre dientes, cargada de ironía.
—Ni te emociones. Este escenario lo armó el equipo de Sinfonía del Mar, si hay que pagar algo, ellos se encargan, no ustedes.
Hizo una pausa y miró directamente a Nelson.
—Y otra cosa. Sobre este asunto, yo no me voy a quedar de brazos cruzados.
Su tono era aún más firme, imposible de ignorar.
Los ojos de Nelson, oscuros como la noche, se tornaron aún más intensos, clavándose en ella con una fuerza que casi cortaba el aire.
Las palabras de Gisela dejaron el ambiente sumido en un silencio denso, en el que ni el aire se atrevía a moverse.
Fue Sara quien, al ver la tensión, se adelantó para romper el hielo.
—Ya basta. Este asunto, en efecto, es responsabilidad del equipo organizador. Dejen de pelear; sobre la lesión de Gisela, nosotros nos encargaremos de todo. La compensación que le corresponde, la tendrá.
Sara hablaba como representante del evento, así que nadie se atrevió a contradecirla.
—Y sobre el resultado de la final...
Tanto concursantes como público se quedaron atentos, prestando oído a cada palabra.
—Por lo ocurrido entre Gisela y Romina, todavía no se ha anunciado el resultado final. Ahora lo más importante es que Gisela reciba la atención médica que necesita. Esta noche, junto con los demás jueces y el comité organizador, revisaremos los resultados. Mañana por la mañana daremos a conocer el veredicto. Así que esta noche, simplemente esperen.
—Sobre el conflicto entre Gisela y Romina, también vamos a investigar a fondo. Les daremos una respuesta clara a ambas. ¿Alguien tiene alguna objeción?
Nadie levantó la voz. El silencio selló el acuerdo.
—¡La ambulancia ya llegó!
Desde la entrada, se escuchó la voz de un guardia, y enseguida varios miembros del personal médico entraron corriendo, cargando una camilla.
Los doctores y enfermeros rodearon a Gisela, ayudándola cuidadosamente a subir a la camilla. En todo momento, su pie permaneció inmóvil.
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