Tal como Gisela había previsto, en los foros y redes sobre Sinfonía del Mar no había ni una sola discusión sobre Paloma y Romina. Lo único que abundaba eran montones de comentarios de fans de Romina, alabando su actuación en la final y elogiando su aspecto y su vestimenta.
Las publicaciones estaban llenas de fotos espectaculares tomadas por sus seguidoras. En cada imagen, Romina parecía una diosa, resplandeciente y perfecta, sin un solo detalle fuera de lugar.
Algunas personas ajenas al tema preguntaban por el resultado de la final, pero los fans de Romina se las arreglaban para evadir el asunto con respuestas vagas y confusas.
En resumen, todo se pintaba como un escenario ideal.
Gisela intentó buscar el tema usando otras palabras clave. Después de varios intentos, por fin logró encontrar algunos comentarios sobre el incidente entre Paloma y Romina.
Sin embargo, solo eran unos pocos mensajes en los que se preguntaba qué había pasado realmente en la final de Sinfonía del Mar y si Romina había copiado o no. Eran simples curiosos, personas que solo buscaban enterarse del chisme.
Gisela guardó su celular.
Debió de ser obra de Nelson.
Eso pensó ella, y no le sorprendía en absoluto. Ya había visto esas estrategias en su vida pasada.
Tal como lo había dicho antes, en su vida anterior, incluso cuando Nelson supo lo que Romina había hecho, siguió apoyándola, limpiando todos sus problemas y ayudándola a llegar a la cima del mundo del piano.
Pero, ¿realmente se podía tapar la verdad por completo?
Gisela recordó la cantidad de seguidores que Romina tenía en Twitter antes y la comparó con la actual. El número había disminuido.
Gisela ya lo había anticipado: la mayoría del público en la final de Sinfonía del Mar serían fans de Romina. Por eso eligió ese momento para exponer la verdad.
Sabía que, aunque los fans se mantuvieran de su lado después de enterarse, muchos empezarían a replantearse su apoyo a Romina, e incluso algunos dejarían de ser sus seguidores.
Además, la versión de Romina para limpiar su imagen no se sostenía por ningún lado.
En ese momento, sí hubo algunos fans acérrimos que salieron a defenderla, pero la mayoría permaneció en silencio, observando y pensando. No podían convertir de un día para otro a alguien que admiraban desde hacía tanto en una persona a la que insultar por plagio.
Si Romina quería recuperar a esos seguidores, tendría que explicar las cosas de frente.


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